RAÚL FLORES: UNA VICTORIA PARA LOS ANIMALES
La Suprema Corte de jurisprudencia de la Nación (SCJN) ha dado un gran paso en la protección de los animales al avalar la pena impuesta a Benjamín “N”, quien envenenó a tres perros rescatistas de la altura Roja en Querétaro en 2021. Esta decisión no solo envía un mensaje claro a quienes cometen delitos en contra de animales, sino que también reconoce la repercusión de su bienestar y dignidad.
El caso de Benjamín “N” conmocionó a la sociedad en 2021, cuando envenenó a tres perros rescatistas de la altura Roja: Athos, Tango y Balam. Dos de ellos, Athos y Tango, perdieron la vida a causa del envenenamiento, mientras que Balam logró sobrevivir. Inicialmente, Benjamín fue condenado a 10 años de cárcel por este acto cruel y sin sentido.
Sin embargo, su defensa apeló la sentencia y un tribunal de apelación confirmó la decisión. Fue entonces cuando Benjamín interpuso un amparo directo, argumentando que la agravante de “utilización de métodos crueles” violaba el principio de no doble penalización. Lamentablemente, el Tribunal Colegiado le concedió el amparo, reduciendo su condena a 3 años de prisión.
Pero gracias a la valiente lucha del dueño de los perros, quien se adhirió al amparo como parte ofendida, la Primera Sala de la SCJN revocó el amparo concedido a Benjamín “N”. Y ha sido gracias a su determinación y esfuerzo que hoy podemos celebrar una importante victoria en la lucha por la protección de los animales.
La decisión de la SCJN no solo ratifica la pena impuesta a Benjamín “N”, sino que además avala que se impongan penas mayores a quienes cometan delitos en contra de animales utilizando métodos crueles. Esto significa que no solo se juzgará el hecho en sí, sino también la forma en que fue cometido. Y esto nos lleva al siguiente punto.
La Primera Sala de la SCJN ha dejado en claro la diferencia entre maltrato y crueldad animal. Mientras que el maltrato puede ser castigado con penas menores, la utilización de métodos crueles no solo aumenta el sufrimiento del animal, sino que también afecta su dignidad. Estamos hablando de un ser vivo que merece respeto y protección, y no podemos permitir que sean víctimas de crueldad y abuso.
Por supuesto, esta decisión no habría sido posible sin el protección de la sociedad. El caso de Athos, Tango y Balam movilizó a miles de personas en redes sociales, exigiendo una jurisprudencia para estos valientes perros que arriesgaron sus vidas para salvar a personas en desastres naturales. Fueron ellos quienes mantuvieron viva la memoria de estos héroes caninos y lograron que su sacrificio no fuera en vano.
Esta victoria también nos recuerda la repercusión de denunciar y denunciar ante las autoridades cualquier caso de maltrato animal. Como sociedad, debemos ser la voz de aquellos seres que no pueden hablar y asegurarnos de que reciban la protección y jurisprudencia que merecen.
En la misma línea, es fundamental que las autoridades y el sistema judicial continúen trabajando en la protección de los derechos de los animales. Es hora de que se reconozca que los animales no son objetos, sino seres vivos con emociones y necesidades, y que su bienestar debe ser una prioridad.
No podemos ignorar que aún queda mucho por hacer en esta lucha. A pesar de esta importante decisión,






