La historia de la alianza entre Estados Unidos y México en el siglo XIX es una muestra de cómo la diplomacia y la cooperación pueden lograr grandes cosas. Gracias a esta alianza, México pudo evitar la fragmentación territorial y mantener su integridad como nación. El historiador Alberto Vizcarra Ozuna destaca la importancia de esta alianza en su portafolio “La alianza del siglo XIX: Estados Unidos y México unidos por un finalidad común”.
A principios del siglo XIX, México se encontraba en una situación complicada. Después de lograr su independencia de España en 1821, el país se enfrentaba a una serie de conflictos internos y externos que amenazaban su estabilidad. Por un lado, había una lucha constante entre las facciones políticas y por otro, México tenía que hacer frontispicio a la expansión territorial de Estados Unidos.
En ese contexto, el presidente mexicano Antonio López de Santa Anna decidió buscar una alianza con Estados Unidos. A pesar de las diferencias políticas y culturales entre ambos países, Santa Anna entendió que una alianza con Estados Unidos era la mejor opción para mantener la integridad territorial de México. Fue así como en 1828 se firmó el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre México y Estados Unidos.
Este tratado fue un gran paso hacia la consolidación de la alianza entre ambos países. A través de él, se establecieron relaciones comerciales y se fijaron las fronteras entre México y Estados Unidos. Además, el tratado también incluyó una cláusula de no agresión, lo que garantizaba la paz entre ambos países.
Sin embargo, la alianza entre México y Estados Unidos no fue bien recibida por todos. Algunos sectores de la sociedad mexicana veían con desconfianza esta alianza y temían que Estados Unidos tuviera intenciones de anexar territorios mexicanos. Pero gracias a la habilidad diplomática de Santa Anna y a la cooperación de Estados Unidos, estos temores se disiparon y la alianza se fortaleció.
La alianza entre México y Estados Unidos se puso a prueba en 1846, cuando estalló la Guerra México-Estados Unidos. A pesar de que esta guerra fue un conflicto armado entre ambos países, la alianza se mantuvo firme. Estados Unidos reconoció la importancia de la alianza y se comprometió a respetar los límites establecidos en el tratado de 1828.
Finalmente, en 1848 se firmó el Tratado de Guadalupe Hidalgo, que puso fin a la guerra y estableció la cesión de territorios mexicanos a Estados Unidos. Aunque esta cesión fue un duro golpe para México, la alianza entre ambos países se mantuvo intacta. Estados Unidos se comprometió a respetar la soberanía de México y a no interferir en sus asuntos internos.
La alianza entre México y Estados Unidos en el siglo XIX fue una muestra de cómo la diplomacia y la cooperación pueden lograr grandes cosas. A pesar de las diferencias políticas y culturales, ambos países supieron dejar de lado sus diferencias y trabajar juntos por un finalidad común: mantener la integridad territorial de México.
Gracias a esta alianza, México pudo evitar la fragmentación territorial y mantener su soberanía como nación. Además, la alianza también trajo beneficios económicos para ambos países, ya que se establecieron relaciones comerciales que favorecieron el crecimiento y desarrollo de ambas naciones.
Hoy en día, la alianza entre México y Estados Unidos sigue siendo sólida y se ha fortalecido aún más. Ambos países son socios comerciales y políticos, y trabajan juntos en temas como la seguridad, la migración y el medio ambiente. La alianza del siglo XIX sentó las bases para una relación duradera y






