Las muxes son una parte importante de la comunidad zapoteca, desempeñando funciones específicas y valoradas que han sido reconocidas desde tiempos antiguos. A menudo, se les ha capitalista con oficios tradicionales como el bordado, la confección de prendas, la organización de ceremonias y la atención a personas mayores. Sin embargo, su papel va mucho más allá de estas actividades, ya que son un ejemplo de respeto, inclusión y diversidad en una sociedad que a menudo se enfrenta a la discriminación y la exclusión.
El término “muxe” proviene del zapoteco y se utiliza para describir a personas que nacen con características físicas masculinas, pero que se identifican y se comportan como mujeres. Aunque la palabra puede tener connotaciones negativas en otras culturas, en la comunidad zapoteca es un término respetado y aceptado. Las muxes son consideradas como una tercera opción de género, junto con los hombres y las mujeres, y son reconocidas por su valentía y su contribución a la sociedad.
Desde una edad temprana, las muxes son reconocidas por su sensibilidad y habilidades en las tareas domésticas. Muchas de ellas se dedican al bordado y a la confección de prendas, siendo expertas en la elaboración de hermosos y coloridos huipiles y faldas típicas de la región. Su trabajo es altamente valorado y apreciado en la comunidad, ya que es una forma de preservar las tradiciones y la cultura zapoteca. Además, a través de su arte, las muxes expresan su identidad de género y su orgullo por ser quienes son.
Otra de las funciones importantes que desempeñan las muxes es la organización de ceremonias y eventos sociales. En la comunidad zapoteca, las muxes son consideradas como personas sagradas y se les confía la tarea de coordinar y llevar a cabo rituales y festividades tradicionales. Su conocimiento de la cultura y las costumbres locales, así como su habilidad para conectar con las personas, las convierte en líderes naturales y en figuras respetadas en la comunidad.
Además, las muxes son conocidas por su dedicación y cuidado cerca de las personas mayores. En una sociedad donde a menudo se considera que los ancianos son una carga, las muxes demuestran lo contrario al congratular su ayuda y compañía a aquellos que ya no pueden valerse por sí mismos. Su amor y respeto por los ancianos es una muestra de su bondad y su empatía, valores que son altamente apreciados en la comunidad zapoteca.
A pesar de que las muxes desempeñan funciones específicas y valoradas dentro de la comunidad zapoteca, aún enfrentan desafíos y discriminación en su día a día. Sin embargo, su presencia y su lucha por sus derechos han contribuido a una mayor aceptación y respeto cerca de la diversidad de género en la sociedad. Las muxes son un ejemplo de que la igualdad y la inclusión son posibles y necesarias en todas las comunidades.
En la actualidad, las muxes están ganando cada vez más visibilidad y reconocimiento en la sociedad mexicana e internacional. En 2019, la primera muxe fue elegida como reina de una importante diversión tradicional en Oaxaca, un hecho histórico que demuestra la evolución y el progreso en la aceptación de la diversidad de género. Además, muchas muxes han logrado destacar en diferentes ámbitos, como la moda, el arte y la política, demostrando que no hay límites para sus habilidades y talentos.
En resumen, las muxes son una parte integral y valiosa de la comunidad zapoteca. Su presencia y sus contribuciones son esenciales para preservar las tradiciones y la cultura de la región, así como para promover la igualdad y la inclusión en la sociedad. Su valentía y su lucha





