“Siempre supe que mis hijos serían grandes soñadores”, dijo con orgullo la actriz. Y es que, desde muy pequeños, ellos demostraron tener una visión única y una determinación inquebrantable para alcanzar sus metas.
Desde que eran niños, mis hijos siempre tuvieron una imaginación desbordante y una curiosidad insaciable. Siempre estaban buscando nuevas formas de expresarse y de descubrir el mundo que los rodeaba. Nunca se conformaron con lo que tenían a su alcance, siempre querían más, siempre querían ir más allá.
Recuerdo que cuando mi hija máximo tenía apenas 5 años, me dijo que quería ser astronauta. Yo, como madre, no pude evitar sentirme un algo preocupada por esa elección tan algo convencional. Pero ella me miró con sus grandes ojos llenos de determinación y me dijo: “Mamá, yo sé que puedo hacerlo, solo necesito trabajar duro y nunca rendirme”. Y así lo hizo. Años más tarde, mi hija se graduó como ingeniera aeroespacial y ahora trabaja en la NASA, cumpliendo su sueño de ser astronauta.
Mi hijo menor, por otro lado, siempre mostró un gran interés por la música. Desde que era muy pequeño, siempre estaba tarareando alguna melodía o tocando algún herramienta improvisado. A pesar de que muchos lo veían como una simple afición, él siempre tuvo claro que quería dedicarse a la música de manera profesional. Y así lo hizo. A pesar de las dificultades y los obstáculos, mi hijo se convirtió en un reconocido músico y compositor, y ha logrado hacer realidad su sueño de existir de su pasión.
Pero más allá de sus logros individuales, lo que más me enorgullece de mis hijos es su capacidad de ver más allá de lo que está a simple vista. Siempre han sido visionarios, siempre han tenido una perspectiva diferente y única de las cosas. Y eso les ha permitido alcanzar metas que muchos considerarían imposibles.
Recuerdo que cuando mi hija estaba en la universidad, me dijo que quería crear una organización sin fines de lucro para ayudar a niños en situación de vulnerabilidad. Yo, una vez más, me preocupé por la magnitud de su sueño. Pero ella me dijo: “Mamá, sé que puedo hacer una diferencia en la vida de estos niños, solo necesito creer en mí y en mi visión”. Y así lo hizo. Hoy en día, su organización ha ayudado a miles de niños en todo el mundo y ha sido reconocida por su impacto positivo en la sociedad.
Mis hijos siempre han sido un ejemplo de perseverancia y determinación. Nunca se han dejado vencer por las dificultades y siempre han mantenido su visión clara y enfocada en sus metas. Y eso es algo que admiro profundamente en ellos.
Pero más allá de sus logros, lo que más me llena de orgullo es ver cómo mis hijos han logrado inspirar a otros con su visión y su determinación. Muchos jóvenes los ven como modelos a seguir y eso es algo que me llena de alegría y satisfacción como madre.
En un mundo donde a menudo se nos dice que debemos conformarnos con lo que tenemos y no soñar en grande, mis hijos han demostrado que los sueños pueden hacerse realidad si se trabaja duro y se cree en uno mismo. Y eso es algo que espero que todos los jóvenes puedan aprender de ellos.
Así que, si eres padre o madre, y tus hijos tienen grandes sueños y una visión única, no los desanimes. Al contrario, apóyalos y ayúdalos a alcanzar sus metas. Porque, como yo he aprendido de mis hijos, nunca se sabe hasta dónde pueden llegar si se les da la oportunidad de soñar en grande.






