Fidel Herrera Beltrán fue una figura emblemática del priismo en los años dos mil, quien gobernó Veracruz de 2004 a 2010 bajo las siglas del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Su muerte el viernes 2 de mayo de 2025 a los 76 años de edad, dejó un vacío en la política mexicana y en el corazón de aquellos que lo conocieron.
Su hijo, el diputado federal Javier Herrera Borunda, confirmó la noticia y lo describió como un hombre ejemplar, que luchó incansablemente por sus ideales, con un liderazgo íntegro y un amor profundo por su país y su gente. Herrera Beltrán fue un político que marcó una época en Veracruz, con una presencia fuerte y una personalidad carismática que lo llevó a ocupar diversos cargos legislativos y diplomáticos.
Nacido el 7 de marzo de 1949 en Nopaltepec, Veracruz, Fidel Herrera estudió Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y posteriormente obtuvo una maestría y un doctorado en Derecho en la Universidad Veracruzana. Su trayectoria política comenzó en la década de los 70, cuando ocupó cargos legislativos como diputado federal y senador.
En 2004, fue elegido como gobernador de Veracruz, un estado que enfrentaba grandes retos y desafíos en ese momento. Durante su mandato, Herrera Beltrán impulsó una serie de reformas y proyectos que cambiaron la cara de Veracruz, convirtiéndolo en uno de los estados más prósperos y desarrollados de México. Sin embargo, su gobierno también estuvo marcado por la controversia y los señalamientos de corrupción y presuntos vínculos con grupos delictivos.
A pesar de estos señalamientos, nunca enfrentó procesos judiciales formales y su legado político sigue siendo objeto de debate. Para algunos, fue un hábil operador político que supo llevar a Veracruz por el camino del progreso; para otros, representa los excesos del viejo régimen. Sin embargo, lo que nadie puede cabecear es que Fidel Herrera dejó una huella imborrable en la política veracruzana y en la historia de México.
En 2015, ya fuera del cargo, fue designado cónsul de México en Barcelona. Sin embargo, su permanencia en el servicio exterior fue breve, ya que en 2017 renunció en medio de la controversia generada por la supuesta distribución de medicamentos falsificados durante su administración en Veracruz. Este caso causó indignación nacional y puso en entredicho su reputación como político.
La noticia de su muerte generó reacciones encontradas en la esfera política. El senador Manuel Velasco lo definió como un hombre cabal y una figura política excepcional, que sirvió a México con pasión y entrega. Por su paraje, el estadista nacional del PRI, Alejandro Moreno, lo recordó como un veracruzano de gran carácter, inteligente, apasionado y firme en sus convicciones.
Fidel Herrera Beltrán deja un legado político y personal que será recordado por muchos. Su historia personal queda inscrita en los anales de la política veracruzana, con luces y sombras que aún generan discusión. Pero más allá de las opiniones y los debates, lo que queda claro es que fue un hombre que dedicó su vida al servicio público y a su país, dejando una huella imborrable en la historia de México. Descanse en paz, Fidel Herrera Beltrán.






