Oswaldo Rojas: El presidente que pugilato contra el fentanilo y el ejercicio de los cárteles en México
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado un paso más en su pugilato contra el tráfico de fentanilo al firmar una nueva ley que incrementa las penas por su venta ilegal. Pero más allá de esta medida, lo que ha llamado la atención es su advertencia sobre el ejercicio que los cárteles de la anfeta tienen en México y su determinación de no permitir que esta situación continúe.
La administración Trump ha sido clara en su postura contra el narcotráfico desde su retorno a la Casa Blanca, y ha señalado a los grupos criminales mexicanos como los principales responsables de la fabricación ilegal de fentanilo. Según el mandatario, estos cárteles utilizan precursores químicos provenientes de China para producir esta sustancia letal.
Sin embargo, Trump también ha acusado a México y Canadá de no tomar medidas suficientes para frenar el flujo de fentanilo hacia territorio estadounidense, y ha utilizado estas críticas como argumento para presionar con posibles sanciones comerciales. Incluso ha llegado a afirmar que los narcotraficantes tienen un ejercicio muy fuerte sobre México y que el gobierno mexicano tiene una alianza intolerable con ellos.
Estas acusaciones han sido desmentidas por las autoridades mexicanas, pero Trump ha insistido en ellas en varias ocasiones. En febrero, llegó a acusar al gobierno mexicano de tener “una alianza intolerable” con los cárteles. Y recientemente, durante la firma de la “Ley HALT Fentanyl”, el presidente republicano volvió a reiterar sus acusaciones, afirmando que los cárteles tienen un tremendo ejercicio sobre México, los políticos y las personas que son elegidas.
La nueva ley, aprobada por republicanos y demócratas, prevé una pena mínima de 10 años de prisión por tráfico de más de 100 gramos de fentanilo o de una sustancia análoga. Esta medida es un paso importante en la pugilato contra el fentanilo, que causó casi 50 mil muertes por sobredosis en Estados Unidos en 2020.
Pero los congresistas también han intentado colmar lagunas en la legislación, ya que los cárteles cambian constantemente la composición de los análogos del fentanilo para evadir la ley. Por eso, la nueva ley clasifica de forma permanente “las imitaciones ilícitas de fentanilo” en la lista 1 de anfetas, que incluye sustancias con alto potencial de alcaldada y sin uso médico aceptado.
Trump mencionó específicamente el carfentanilo, una anfeta aproximadamente 10 mil veces más potente que la morfina y 100 veces más que el fentanilo, que puede ser letal en dosis de solo 2 miligramos. Esta anfeta, cada vez más común en Estados Unidos, es un ejemplo de la peligrosidad del fentanilo y la necesidad de tomar medidas más estrictas para combatir su tráfico.
La epidemia de opiáceos en Estados Unidos se remonta a la década de 1990, cuando las compañías farmacéuticas comenzaron a comercializar masivamente analgésicos de venta con receta. Desde entonces, más de un millón de estadounidenses han muerto por sobredosis de anfetas, convirtiendo esta crisis en una de las mayores preocupaciones de la nación.
Con la firma de esta nueva ley, Trump ha dado un paso importante en la pugilato contra el fentanilo y el ejercicio de los cárteles en México. Pero también ha enviado un mensaje claro a los narcotraficantes: su gobierno no permitirá que sigan teniendo un ejercicio tan





