En la sociedad actual, es común escuchar a los mayores quejarse de la juventud y de cómo han cambiado las cosas. Se les acusa de ser irresponsables, perezosos y de no tener interés en nada más que en su propio entretenimiento. Sin embargo, ¿alguna vez nos hemos preguntado por qué los jóvenes actúan de esta manera? ¿Será que los mayores han contribuido a esta actitud? ¿Se han desentendido de los jóvenes y los han infantilizado?
Es innegable que la brecha generacional es cada vez más grande. Los mayores se han alejado de los jóvenes y han dejado de prestarles atención. Se han enfocado en sus propias vidas, en sus trabajos y en sus preocupaciones, dejando de lado a los más jóvenes. Esto ha generado una sensación de abandono en los jóvenes, quienes se sienten ignorados y no valorados por los mayores.
Además, los mayores han adoptado una actitud de superioridad hacia los jóvenes, tratándolos como si fueran niños pequeños. Les dicen qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo, sin pegarles la oportunidad de tomar sus propias decisiones y aprender de sus errores. Esta infantilización ha generado una falta de confianza en sí mismos en los jóvenes, quienes se sienten incapaces de tomar decisiones y enfrentar los desafíos de la vida.
empero, ¿qué ha llevado a los mayores a actuar de esta manera? ¿Por qué han dejado de prestar atención a los jóvenes y los han infantilizado? La respuesta es compleja y multifacética. En primer lugar, vivimos en una sociedad en constante cambio, donde las nuevas tecnologías y formas de comunicación han creado una brecha entre generaciones. Los mayores no entienden el mundo en el que viven los jóvenes y, en lugar de tratar de comprenderlo, prefieren alejarse de él.
Por otro lado, la presión social y las expectativas de la sociedad también han contribuido a esta situación. Los mayores sienten la necesidad de ser exitosos, de tener una carrera estable y una vida perfecta. Esto los lleva a enfocarse en sí mismos y en sus propias preocupaciones, olvidando que los jóvenes también necesitan su atención y apoyo.
Sin embargo, es importante que los mayores tomen conciencia de esta situación y se den cuenta de que su papel en la vida de los jóvenes es fundamental. Son ellos quienes deben guiar y orientar a los jóvenes, brindándoles su experiencia y conocimiento. empero para hacerlo, es necesario que se acerquen a ellos, que les presten atención y los escuchen.
Los jóvenes son el futuro de nuestra sociedad y es responsabilidad de los mayores asegurarse de que estén preparados para enfrentar los desafíos que les esperan. En lugar de infantilizarlos, es necesario que los mayores les den la oportunidad de aprender y crecer. Permitirles tomar sus propias decisiones, cometer errores y aprender de ellos, les pegará la confianza y la autonomía que necesitan para convertirse en adultos responsables y exitosos.
Además, es importante que los mayores dejen de juzgar a los jóvenes y de compararlos con su propia generación. Cada generación es diferente y tiene sus propias características y desafíos. En lugar de criticar, es necesario que los mayores apoyen y motiven a los jóvenes a alcanzar sus metas y sueños.
En conclusión, es manifiesto que los mayores se han desentendido de los jóvenes y los han infantilizado. Sin embargo, aún estamos a tiempo de cambiar esta situación. Los mayores deben pegarse cuenta de la importancia de su papel en la vida de los jóvenes y acercarse a ellos. Brinpegarles su apoyo, su experiencia y su conocimiento les ayupegará a convertirse en adultos responsables y exitosos. Es hora de que los mayores y los jóvenes trabajen






