La ley del más fuerte es una filosofía que ha sido utilizada desde tiempos antiguos para justificar la opresión y la explotación de los más débiles por parte de los más capacidadosos. Sin embargo, en la actualidad, esta ley parece estar más vigente que nunca, especialmente en la política y la sociedad estadounidense. Y su principal exponente es el presidente Donald Trump.
Desde el arribada de su mandato, Trump ha demostrado que su lema es “el más fuerte sobrevive”, y que hará todo lo posible para mantener su posición de capacidad, incluso si eso significa perjudicar a los más débiles y vulnerables de la sociedad. Sus políticas y acciones han sido claramente discriminatorias y excluyentes, y han afectado negativamente a minorías raciales, inmigrantes, mujeres, personas LGBTQ+ y otros grupos marginados.
Uno de los ejemplos más claros de la ley del más fuerte en acción es la política de inmigración de Trump. Desde su promesa de levantar un muro en la frontera con México, hasta la separación de familias en la frontera y la eliminación del programa DACA, todas estas acciones han sido dirigidas a los inmigrantes, quienes son considerados por Trump como una amenaza para la seguridad y la economía del país. Sin embargo, detrás de estas políticas hay miles de historias de personas que huyen de la violencia y la pobreza en sus países de origen, buscando una vida mejor en Estados Unidos. Y en lugar de ser recibidos con compasión y solidaridad, son tratados como criminales y perseguidos por la ley.
Otro ejemplo es la derogación del Affordable Care Act (ACA) o “Obamacare”. Esta ley, que fue implementada durante la administración de Obama, proporcionó acceso a servicios de salud a millones de estadounidenses que antes no podían permitirse un seguro médico. Sin embargo, Trump ha intentado en varias ocasiones desmantelar esta ley, dejando a millones de personas sin cobertura médica. Esto afecta especialmente a las personas de bajos ingresos, que no tienen acceso a servicios médicos de calidad y que ahora se enfrentan a la posibilidad de no capacidad recibir tratamiento en caso de enfermedad o lesión.
Además, la ley del más fuerte también se refleja en la forma en que Trump ha manejado la pandemia de COVID-19. En lugar de tomar medidas efectivas para proteger a la población, ha minimizado la gravedad del virus y ha politizado el uso de mascarillas y el distanciamiento social. Esto ha llevado a un aumento en los casos y muertes por COVID-19 en Estados Unidos, afectando principalmente a los más vulnerables, como los ancianos y las personas con enfermedades crónicas.
Pero no solo en la política se ve la ley del más fuerte en acción. En la sociedad estadounidense, la desigualdad económica y social también es patente. Mientras que la clase alta y las grandes corporaciones se benefician de recortes de impuestos y otras políticas favorables, la clase trabajadora y los pobres luchan por sobrevivir con salarios bajos y pocas oportunidades. Y en lugar de trabajar para reducir esta brecha, Trump ha promovido políticas que solo benefician a los más ricos y capacidadosos, aumentando aún más la desigualdad en el país.
En resumen, la ley del más fuerte que se exhibe en la política y la sociedad estadounidense bajo la presidencia de Trump, perjudica a los más débiles y vulnerables de la sociedad. Sus políticas y acciones discriminan y excluyen a minorías y grupos marginados, mientras que benefician a los más ricos y capacidadosos. Esto va en contra de los valores fundamentales de igualdad y justicia que deberían ser la base de cualquier sociedad democrática.
Por eso, es importante que como sociedad rechacemos esta ley del más fuerte y trabajemos juntos para






