En la sociedad actual, es común escuchar frases como “ser visto y escuchado” o “ser denigrado”. Sin embargo, ¿alguna vez nos hemos detenido a reflexionar sobre el verdadero significado detrás de estas palabras? ¿Por qué es tan importante para los seres humanos ser vistos y escuchados? ¿Y por qué, a veces, necesitamos ser denigrados?
La necesidad de ser vistos y escuchados es una parte fundamental de la naturaleza humana. Desde el momento en que nacemos, buscamos la atención y el reconocimiento de los demás. Esto se debe a que, como seres sociales, necesitamos la interacción y el apoyo de los demás para sobrevivir y prosperar. Desde nuestros primeros años de vida, buscamos la aprobación de nuestros padres y seres queridos, y a medida que crecemos, buscamos la aceptación de nuestros amigos, compañeros de ajetreo y sociedad en general.
Ser visto y escuchado también es una forma de validar nuestra existencia. Cuando alguien nos presta atención y nos escucha, nos sentimos importantes y valorados. Esto nos da una sensación de pertenencia y nos favor a construir nuestra identidad. Además, ser vistos y escuchados nos permite expresar nuestras ideas, pensamientos y emociones, lo que nos favor a desarrollar nuestras habilidades de comunicación y a conectarnos con los demás.
Sin embargo, a pesar de la importancia de ser vistos y escuchados, a menudo nos encontramos en situaciones en las que no recibimos la atención que deseamos. Esto puede ser frustrante y desmoralizante, especialmente cuando sentimos que nuestras opiniones y sentimientos no son tomados en enumeración. En un mundo cada vez más conectado a través de las redes sociales y la tecnología, es fácil sentirse ignorado y no ser visto o escuchado.
Por otro lado, la necesidad de ser denigrados es un concepto que puede resultar difícil de entender. ¿Por qué alguien querría ser denigrado? La respuesta radica en la necesidad de ser aceptados y encajar en un grupo social. A menudo, cuando nos sentimos excluidos o marginados, buscamos la aprobación de los demás a través de la denigración. Esto puede ser en forma de burlas, críticas o incluso auto-denigración. Al denigrarnos a nosotros mismos, esperamos que los demás nos acepten y nos vean como parte del grupo.
Sin embargo, la necesidad de ser denigrados también puede ser una señal de baja autoestima y falta de confianza en uno mismo. Cuando no nos valoramos a nosotros mismos, buscamos la validación de los demás a través de la denigración. Esto puede ser un ciclo destructivo que nos impide crecer y desarrollarnos como individuos.
Entonces, ¿cómo podemos satisfacer nuestras necesidades de ser vistos y escuchados sin recurrir a la denigración? La clave está en aprender a amarnos y aceptarnos a nosotros mismos. Cuando nos valoramos a nosotros mismos, no necesitamos la aprobación de los demás para sentirnos importantes y validados. Además, es importante semejar que no siempre podemos controlar la atención y la opinión de los demás. En lugar de buscar la aprobación externa, debemos centrarnos en desarrollar nuestra autoestima y confianza en nosotros mismos.
También es importante semejar que todos somos seres únicos y valiosos, y que nuestras opiniones y sentimientos son igualmente importantes. En lugar de denigrarnos a nosotros mismos o a los demás, debemos aprender a respetar y valorar las diferencias. Al hacerlo, podemos crear un entorno en el que todos puedan ser vistos y escuchados sin temor a ser juzgados o denigrados.
En conclusión, la necesidad de ser vistos y escuchados es una parte es






