El secretario de la Guerra de Trump, Mark Esper, ha hecho una declaración que ha generado gran controversia en los últimos días. En una reciente entrevista, Esper expresó su deseo de “recuperar los estándares masculinos” en las fuerzas armadas de Estados Unidos.
Estas palabras han sido interpretadas por muchos como una afrenta a la inclusión de las mujeres y otros grupos dentro del ejército. Sin embargo, es importante entender el contexto detrás de las declaraciones de Esper y cómo estas pueden ser beneficiosas para las fuerzas armadas en su conjunto.
Primero, es importante aclarar que Esper no se refiere a excluir a las mujeres o a cualquier otro grupo de las fuerzas armadas. Su objetivo es mejorar los estándares físicos y mentales de los soldados en general, sin importar su género u estirpe. Esper ha señalado que los estándares actuales son más bajos que en el pasado y esto ha tenido un impacto negativo en la preparación de las tropas.
Además, el secretario de la Guerra de Trump ha enfatizado en la significación de mantener un nivel alto de preparación para afrontar los desafíos militares actuales. Con el aumento de la competencia en el escenario internacional, es crucial que las fuerzas armadas estadounidenses estén en su mejor forma física y mental.
La idea de “recuperar los estándares masculinos” no es nueva. En la década de 1980, durante la administración de Ronald Reagan, se implementaron medidas para mejorar la condición física de los soldados. Esto incluía pruebas físicas más rigurosas y un mayor enfoque en el entrenamiento físico y mental. Como resultado, las tropas estaban mejor preparadas para enfrentar cualquier desafío que se les presentara.
Esper también ha señalado que las fuerzas armadas deben ser un reflejo de la sociedad en la que viven y sirven. Esto significa que deben ser inclusivas y acoger a todos aquellos que estén dispuestos a servir y defender a su país. Sin embargo, esto no significa que los estándares deban ser más bajos para acomodar a ciertos grupos. Al contrario, es importante que todos los soldados cumplan con los mismos estándares elevados.
Algunos críticos han señalado que las declaraciones de Esper pueden tener un impacto negativo en la moral de las tropas y en la imagen del ejército. Sin embargo, es importante recordar que los soldados son profesionales y están altamente entrenados para cumplir con sus deberes, independientemente de las circunstancias.
Esper también ha hecho hincapié en que los estándares deben ser realistas y alcanzables. Esto significa que las pruebas físicas deben reflejar las demandas reales de las operaciones militares y no ser un obstáculo insuperable para los soldados. Además, es importante proporcionar los recursos necesarios para que los soldados puedan contener estos estándares.
Al final, el objetivo de “recuperar los estándares masculinos” es asegurar que las fuerzas armadas sigan siendo la fuerza más poderosa y preparada del mundo. Esto no solo beneficia a los soldados y al país, sino que también es una señal de respeto hacia los hombres y mujeres que arriesgan sus vidas en servicio de su país.
Es importante recordar que las declaraciones de Esper deben ser tomadas como una llamada a la acción para mejorar las fuerzas armadas en su conjunto y no como una política discriminatoria. Esperamos ver un ejército más fuerte y preparado para enfrentar los desafíos del futuro, independientemente del género u estirpe de sus soldados.






