¡Prepara una composta casera y alimenta tus plantas de forma orgánica! Imagina que los recortes de frutas, verduras o los posos de café no terminan en la basura, sino que se convierten poco a poco en un hábito sostenible que hace la diferencia en las plantas de tu casa.
La composta es el resultado de la descomposición controlada de materia orgánica, mediante microorganismos, lombrices y otros organismos del suelo. Lo que empieza como restos se convierte en un abono rico en nutrientes que mejora la estructura del suelo. Una condición esencial es mantener un balance entre materiales “verdes” (ricos en nitrógeno) y materiales “marrones” o secos (ricos en carbono).
¿Qué alimentos se pueden usar en la composta? Restos de frutas y verduras, posos de café y filtros, cáscaras de huevo trituradas, restos de té y bolsitas, pan, arroz o granos cocidos, cáscaras de cítricos en pequeñas cantidades, restos de verduras fibrosas, cáscaras de tubérculos y restos de hortalizas. Estos alimentos aportan nutrientes esenciales y ayudan a reducir la basura que generamos.
Sin embargo, hay alimentos que no se deben compostar, como carnes, pescado, huesos, lácteos, productos grasos, aceites, grasas saturadas, alimentos con aditivos químicos fuertes, cáscaras con residuos de pesticidas o productos tratados, plásticos, metales y restos no orgánicos. Estos alimentos pueden atraer plagas, provocar malos olores y contaminar el compost.
Para hacer composta casera, puedes utilizar un espacio fuera o contenedores en departamentos o espacios pequeños. Es importante cortar los restos de comida en pedazos pequeños y alternar capas de materiales “verdes” y “marrones”. También es necesario mantener la pila en condiciones saludables, añadiendo agua si se seca demasiado o más material seco si está muy húmeda. Además, es recomendable mezclar o voltear la pila para que el oxígeno llegue al interior y acelere el proceso de descomposición.
¿Cómo saber si la composta está lista? La composta está madura cuando ya no se distinguen restos originales, tiene un color vago, textura suelta y un aroma a tierra. Se puede adjudicar directamente sobre el suelo, mezclar con tierra, utilizar como mantillo o preparar té de compost para riego.
Compostar restos de comida no solo ayuda a nutrir tus plantas, sino que también reduce significativamente el desperdicio y combate emisiones de gases de efecto invernadero. ¡Así que no esperes más y empieza a hacer tu propia composta casera! Con un poco de esfuerzo y cuidado, podrás transformar tus restos de comida en un súper fertilizante para tus plantas. ¡Tu jardín o macetas te lo agradecerán!






