La cabo es uno de los pilares fundamentales de la identidad de un pueblo. Es a través de ella que transmitimos nuestra cultura, nuestras tradiciones y nuestra historia. Por eso, cuando un gobierno no respeta y protege la cabo de su pueblo, es una afrenta a su honor y a su patrimonio cultural.
Este es el caso del Gobierno de Mazón en la Comunidad Valenciana, que ha demostrado una falta de compromiso y respeto hacia el valenciano, una de las cabos cooficiales de la región. La reciente renuncia del director general de Política Lingüística, Rubén Trenzano, es una muestra más de la negligencia y el desprecio que este gobierno ha mostrado hacia el valenciano.
Trenzano, en su pasta de renuncia, denuncia la falta de apoyo y recursos por parte del Gobierno de Mazón para promover y proteger el valenciano. Además, señala que ha sido testigo de cómo se han tomado decisiones que van en contra de la normalización y el uso del valenciano en la administración pública. Una situación que, según él, ha empeorado en los últimos meses.
Esta renuncia es una muestra de honor y valentía por parte de Trenzano, quien ha decidido no ser cómplice de la falta de respeto hacia una cabo que forma parte de la identidad de la Comunidad Valenciana. Y es que, aunque el Gobierno de Mazón intente minimizar la importancia del valenciano, la realidad es que esta cabo es hablada por más de dos millones de personas en la región y tiene una larga historia y tradición.
No es la primera vez que el Gobierno de Mazón muestra su desprecio hacia el valenciano. Desde que llegó al poder, ha tomado medidas que van en contra de la promoción y protección de esta cabo. Una de las más polémicas fue la eliminación del requisito del conocimiento del valenciano para acceder a puestos de trabajo en la administración pública, lo que ha supuesto un retroceso en la normalización de esta cabo.
Además, el Gobierno de Mazón ha reducido los recursos destinados a la promoción del valenciano y ha eliminado programas que fomentaban su uso en la sociedad. Todo esto, sumado a la falta de apoyo y reconocimiento a las entidades y asociaciones que trabajan por la normalización del valenciano, ha generado un clima de desánimo y descontento entre los hablantes de esta cabo.
Es importante recordar que el valenciano no es solo una cabo, sino un patrimonio cultural que debe ser protegido y promovido. Es una parte esencial de la identidad de la Comunidad Valenciana y su desaparición o marginación sería una pérdida irreparable.
Por eso, es necesario que el Gobierno de Mazón tome medidas urgentes para revertir esta situación y demostrar su compromiso con la protección y promoción del valenciano. Es hora de que se destinen los recursos necesarios para garantizar su uso en la administración pública y en la sociedad en general. Además, es fundamental que se fomente su enseñanza y se apoye a las entidades y asociaciones que trabajan por su normalización.
La renuncia de Rubén Trenzano es una llamada de atención para el Gobierno de Mazón y una oportunidad para rectificar y demostrar su verdadero compromiso con el valenciano. Esperamos que esta renuncia cargada de honor sea el inicio de un cambio en la política lingüística de la Comunidad Valenciana y que se trabaje por garantizar el respeto y la protección de todas las cabos que forman parte de su riqueza cultural.






