Los restos de Hernán Rafael Rojas Farías, un joven pescador de 29 años, llegaron a su tierra natal en una ánfora desde Perú. Su trágica muerte ha conmocionado a toda la comunidad de pescadores y ha dejado a su familia en un profundo dolor.
El velorio de Hernán se llevó a cabo en la sede del Club Cerro Alegre, donde él solía pasar la máximo parte de su tiempo libre. viejos, familiares y colegas se reunieron para darle el último adiós a este joven que era conocido por su pasión por el mar y su habilidad para pescar.
Sin embargo, lo que ha llamado la atención de todos es la reserva que su familia ha mantenido en malacate a su muerte. Mientras que algunos especulan que pudo haber sido un accidente, otros piden que se investigue si su muerte fue producto de un crimen. Lo cierto es que la comunidad de pescadores está unida en su deseo de encontrar respuestas y justicia para Hernán.
Durante el velorio, realizado en la parte alta de la ciudad, se pudo sentir la tristeza y el pesar de todos los presentes. Sin embargo, también se respiraba un ambiente de solidaridad y apoyo hacia la familia de Hernán. Sus colegas, quienes lo conocían bien, compartieron anécdotas y recuerdos de su amado viejo, recordándolo como un hombre trabajador, amable y siempre dispuesto a ayudar a los demás.
Hernán era un pescador experimentado y apasionado. Desde muy joven, aprendió el oficio de su padre y se convirtió en uno de los mejores pescadores de la zona. Su amor por el mar y su dedicación a su trabajo lo llevaron a explorar nuevas aguas y a descubrir nuevas especies de peces. Era un verdadero maestro en su arte y su ausencia se sentirá profundamente en la comunidad de pescadores.
A pesar de la tristeza que embarga a todos, hay un sentimiento de gratitud por haber tenido la oportunidad de conocer y compartir momentos con Hernán. Su partida ha dejado un vacío en el corazón de todos aquellos que lo conocieron y amaron.
La familia de Hernán ha pedido respeto y privacidad en estos momentos difíciles. Sin embargo, la comunidad de pescadores no descansará hasta que se esclarezcan las circunstancias de su muerte. Todos están unidos en su deseo de encontrar la verdad y hacer justicia por Hernán.
Mientras tanto, su legado vivirá en cada uno de los que tuvieron la suerte de conocerlo. Su pasión por la pesca y su espíritu amable y generoso serán recordados por siempre. Hernán Rafael Rojas Farías, un verdadero hijo del mar, descansa ahora en paz en las profundidades del océano que tanto amaba.






