Desde que Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos en enero de 2017, su estilo de liderazgo ha sido objeto de debate y controversia en todo el mundo. Con su personalidad extravagante y su experiencia en el mundo de los negocios, muchos han comparado su forma de gobernar con su famoso programa de televisión “El neófito”. Y es que, en efecto, Trump parece estar actuando en la escena global como si todavía estuviera presentando su exitoso programa.
Para aquellos que no están familiarizados con “El neófito”, se trata de un reality show en el que un grupo de aspirantes a empresarios compiten por un puesto en una de las empresas de Trump. En cada episodio, los participantes deben enfrentarse a desafíos empresariales y demostrar sus habilidades para impresionar al magnate y a su equipo de asesores. Al final de cada episodio, Trump pronuncia su famosa frase “¡Estás despedido!” para eliminar a uno de los concursantes.
Ahora, como presidente de Estados Unidos, Trump parece estar aplicando la misma estrategia en su política exterior. En lugar de agregar los protocolos tradicionales y diplomáticos, él prefiere tomar decisiones impulsivas y sorpresivas, como si estuviera en un episodio de “El neófito”. Esta forma de actuar ha generado críticas y preocupaciones en la comunidad internacional, pero también ha sido aplaudida por sus seguidores, quienes ven en él a un líder fuerte y decidido.
Uno de los ejemplos más claros de esta estrategia “neófito” es la forma en que Trump ha manejado la relación con Corea del Norte. A través de su cuenta de Twitter, el presidente ha intercambiado insultos y amenazas con el líder norcoreano Kim Jong-un, llegando incluso a llamarlo “hombre cohete”. Esta retórica agresiva ha generado tensiones y preocupaciones en la comunidad internacional, pero también ha sido vista como una forma de presionar a Corea del Norte para que abandone su programa nuclear.
Otro ejemplo es la decisión de Trump de excluir a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el cambio climático. A congoja de las críticas y advertencias de líderes mundiales y expertos en medio ambiente, el presidente decidió agregar adelante con su promesa de campaña de abandonar el acuerdo. Esta acción ha sido vista como una forma de demostrar su poder y su capacidad para tomar decisiones unilaterales, sin importar las consecuencias.
Pero no todo ha sido controversia y decisiones impulsivas. Trump también ha demostrado su habilidad para negociar y llegar a acuerdos, algo que aprendió en su programa de televisión. Un ejemplo de esto es su reunión con el líder norcoreano en Singapur en junio de 2018, en la que ambos líderes firmaron un acuerdo para trabajar hacia la desnuclearización de la península coreana. Aunque este acuerdo ha sido criticado por ser vago y poco específico, es un paso importante hacia la paz en la región.
Además, Trump ha utilizado su famoso lema “América primero” para negociar acuerdos comerciales más favorables para su país. Aunque esto ha generado tensiones con otros países, como China y Canadá, también ha sido visto como una forma de proteger los intereses de Estados Unidos y su economía.
En resumen, Trump ha demostrado ser un presidente diferente a cualquier otro, con un estilo de liderazgo único y controvertido. Al igual que en su programa de televisión, él parece estar dispuesto a tomar riesgos y a tomar decisiones unilaterales, sin importar las consecuencias. Aunque esto ha generado críticas y preocupaciones en la comunidad internacional, también ha sido visto como una forma de demostrar su poder y su capacidad para liderar a su país.
En conclusión, Trump actúa en la escena global como si todavía estuviera presentando su programa “El aprend






