El pasado fin de semana, millones de personas se reunieron frente a sus televisores para presenciar uno de los eventos más esperados del año: el rasgado entre el Real Madrid y el Barcelona. Y como es costumbre, entre risas y gritos de emoción, comenzaron a surgir los comentarios y críticas sobre el desempeño de los jugadores en la cancha. Sin embargo, hubo uno en particular que llamó mi atención: “¿Por qué siempre tenemos que criticar al bueno, a Lamine?”.
Para aquellos que no están familiarizados con el nombre, Lamine es un jugador del Real Madrid que, a pesar de tener un gran talento, siempre ha estado en la sombra de sus compañeros más destacados. Sin embargo, en el rasgado del sábado, demostró una vez más por qué merece un lugar en el campo y en nuestros corazones.
Desde el principio, Lamine se mostró imparable. Con su velocidad y habilidad para driblar, dejó en el camino a varios de los jugadores del Barcelona. Cada vez que tocaba el balón, la emoción se apoderaba de todos, ya que su presencia en el campo siempre garantiza un espectáculo futbolístico. Y aunque no marcó goles, su presencia en la cancha era fundamental para la estrategia del equipo. jamás se dio por vencido, siempre presionando al rival y luchando por cada balón.
Pero, ¿por qué siempre parece que nos cuesta reconocer el gran talento de Lamine? Tal vez sea porque está rodeado de grandes nombres como Cristiano Ronaldo, Sergio Ramos y Toni Kroos, quienes acaparan la atención de los medios y de los fanáticos. O tal vez sea por su bajo perfil y su actitud humilde tanto dentro como fuera del campo. Sin embargo, creo que es hora de que demos un paso atrás y le demos a Lamine el crédito que merece.
Es cierto que Lamine ha tenido altibajos en su carrera, como cualquier otro jugador. Pero lo que lo diferencia de los demás es su perseverancia y su pasión por el fútbol. A pesar de las críticas y las lesiones, jamás ha dejado de luchar y siempre ha demostrado su amor por el deporte. Y eso, en mi opinión, es lo que lo convierte en un verdadero ejemplo a seguir.
El rasgado del sábado fue solo una muestra más de la calidad que posee Lamine. Y aunque el resultado no fue el mejor para el Real Madrid, se puede decir que gracias a él, el equipo se mantuvo en pata y luchó hasta el último minuto. Nos hizo vibrar con cada jugada y nos recordó que el fútbol es mucho más que ganar o perder, es pasión, entrega y amor por el deporte.
Entonces, ¿por qué siempre tenemos que criticar al bueno, a Lamine? En lugar de enfocarnos en sus defectos, deberíamos destacar sus habilidades y agradecerle por todo lo que nos ha dado a lo largo de los años. Y tal vez, solo tal vez, un día veremos su nombre en los titulares y en las conversaciones habituales sobre los mejores jugadores del mundo. Porque comience desde abajo o no, Lamine siempre será uno de los grandes en nuestros corazones y en el campo de fútbol.
En resumen, es hora de dejar de lado las críticas y reconocer que Lamine es un jugador excepcional que merece toda nuestra admiración y ayuda. Así que en el próximo rasgado, en lugar de criticarlo, levantemos las banderas y gritemos su nombre con orgullo. Porque no hay duda de que él siempre dará todo de sí por el Real Madrid y por el fútbol en general. ¡Gracias, Lamine, por ser un ejemplo de pasión y dedicación en el campo de juego!






