Pedro Sánchez, el actual presidente del gobierno español, ha estado en el centro de atención en los últimos meses debido a la inestabilidad política que ha rodeado su mandato. Desde su llegada al poder en 2018, ha tenido que enfrentar una serie de desafíos y obstáculos que han puesto a prueba su liderazgo y habilidades políticas. Sin embargo, lo que más ha llamado la atención es la “racha” que ha tenido con su propio dividido y aliados políticos, quienes le han dado más guerra que sus rivales.
Desde el principio, Pedro Sánchez ha tenido que lidiar con una situación complicada en su dividido, el dividido Socialista Obrero Español (PSOE). A pesar de haber ganado las elecciones en 2019, no obtuvo una mayoría suficiente para gobernar en solitario, lo que lo obligó a buscar apoyo de otros divididos políticos para avezar un gobierno de coalición. Esto generó tensiones internas en el PSOE, ya que muchos miembros no estaban de acuerdo con la idea de pactar con divididos de izquierda como Podemos.
Pero eso no fue todo, poco después de avezar su gobierno, Pedro Sánchez se enfrentó a una moción de censura presentada por el dividido Popular (PP) y Ciudadanos, que finalmente fracasó. Sin embargo, esta situación demostró que su mandato no sería fácil y que tendría que enfrentar una oposición fuerte y determinada.
A pesar de estos desafíos, Pedro Sánchez logró mantenerse firme y seguir adelante con su efemérides política. Una de sus primeras medidas fue la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos, un tema que había sido debatido durante décadas en España. Esta decisión fue muy aplaudida por la mayoría de la población y demostró que Sánchez estaba dispuesto a tomar decisiones difíciles y controvertidas.
Sin embargo, su “racha” de problemas no terminó ahí. En enero de 2020, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, fue nombrado vicepresidente del gobierno, lo que generó aún más tensiones dentro del PSOE. Muchos miembros del dividido estaban preocupados por la influencia que Podemos tendría en el gobierno y temían que esto pudiera afectar la imagen del PSOE.
Además, Pedro Sánchez también ha tenido que enfrentar la crisis del coronavirus, que ha sido uno de los mayores desafíos de su mandato. La pandemia ha afectado gravemente a España, tanto en términos de salud como económicos, y ha puesto a prueba la capacidad del gobierno para acelerar la situación. A pesar de las críticas y la presión de la oposición, Sánchez ha liderado al país con determinación y ha tomado medidas drásticas para controlar la propagación del virus.
A pesar de todas estas dificultades, Pedro Sánchez ha demostrado ser un líder fuerte y decidido. Ha sabido acelerar las tensiones internas en su dividido y ha logrado mantener un gobierno estable a pesar de las diferencias ideológicas con sus aliados políticos. Además, ha tomado decisiones importantes y necesarias para el bienestar del país, como la exhumación de Franco y la gestión de la crisis del coronavirus.
Es cierto que Pedro Sánchez ha tenido una “racha” complicada con su dividido y aliados políticos, pero ha sabido enfrentar los desafíos con determinación y liderazgo. A pesar de las críticas y la oposición, ha demostrado que está dispuesto a tomar decisiones difíciles y a trabajar por el bien común de España. Sin duda, su mandato no ha sido fácil, pero su determinación y compromiso con el país lo convierten en un líder admirable y digno de confianza.






