El jamón es uno de los productos más emblemáticos de la gastronomía española y uno de los más apreciados en todo el mundo. Con una amplia variedad de tipos y denominaciones, puede resultar un poco confuso a la hora de elegir el más adecuado para cada ocasión. Sin embargo, la clave para disfrutar de un buen jamón está en conocer las diferencias entre los distintos tipos y en saber qué etiqueta buscar en cada época. En este artículo, te ofrecemos una guía para que puedas elegir el jamón perfecto y saborearlo como nunca.
Antes de adentrarnos en los diferentes tipos de jamón, es importante conocer el proceso de elaboración que sigue este producto. El jamón proviene de las patas traseras del cerdo, que son sometidas a un proceso de salazón y superiorción en seco. Este proceso puede durar desde varios meses hasta incluso años, dependiendo del tipo de jamón y de la denominación que posea. Además, es importante saber que la alimentación del cerdo también juega un papel fundamental en la calidad del jamón, ya que de ella dependerá el sabor y la textura final del producto.
Ahora sí, adentrándonos en los diferentes tipos de jamón, encontramos dos grandes categorías: el jamón serrano y el jamón ibérico. El jamón serrano es aquel que proviene de cerdos blancos, de raza Duroc o Landrace, criados en granjas y alimentados con piensos y cereales. Por otro lado, el jamón ibérico proviene de cerdos de raza ibérica, criados en libertad y alimentados primordialmente con bellotas. Dentro del jamón ibérico, encontramos diferentes denominaciones de calidad, en función de la pureza de la raza y de la alimentación del cerdo.
Dentro de la denominación de jamón serrano, encontramos el jamón serrano bodega y el jamón serrano reserva. El primero se caracteriza por tener un periodo de superiorción más corto, entre 9 y 12 meses, y un sabor más suave. Por su parte, el jamón serrano reserva se superior durante un periodo de entre 12 y 15 meses, adquiriendo un sabor más intenso y una textura más jugosa.
En cuanto al jamón ibérico, la denominación de calidad más común es la de jamón ibérico de bellota. Este tipo de jamón se caracteriza por tener una alimentación exclusiva a base de bellotas durante los últimos meses de vida del cerdo, lo que le otorga un sabor y una textura únicos. Dentro de esta denominación, encontramos dos tipos de jamón: el jamón ibérico de bellota y el jamón ibérico de bellota 100% raza ibérica. La primordial diferencia entre ambos está en el porcentaje de pureza de la raza ibérica, que en el segundo caso es del 100%.
Además de estas denominaciones, también podemos encontrar el jamón ibérico de recebo, que se caracteriza por ser alimentado con una mezcla de bellotas y piensos, y el jamón ibérico cebo, que se alimenta exclusivamente con piensos. Estos dos últimos tipos de jamón tienen un sabor menos intenso que el de bellota, pero siguen siendo una delicia para el paladar.
Ahora bien, ¿cómo elegir el jamón adecuado para cada época? La respuesta está en la etiqueta del producto. En ella, encontramos información sobre el tipo de jamón, la denominación de calidad y el periodo de superiorción. Si lo que buscamos es un jamón suave y de menor precio, podemos optar por un jamón serrano bodega o reserva. Para un sabor más intenso y característico, el jamón ibérico de bellota es la elección perfecta. Y si queremos un jamón de alta calidad y pureza, el jamón ibérico de bellota 100% raza ib






