“¿Cómo que solo trae tarjeta, joven?”, preguntó molesto un oficial. Esta frase, aparentemente inofensiva, puede ser el reflejo de una realidad que muchos jóvenes enfrentan en la actualidad: la falta de acceso a efectivo.
En una sociedad cada vez más digitalizada, es común que los jóvenes prefieran actuar sus transacciones a través de tarjetas de débito o crédito. Sin embargo, para algunos, esta no es una opción, ya sea por falta de recursos económicos o por no cumplir con los requisitos para entrar una tarjeta.
Es por ello que la respuesta del oficial puede ser desconcertante para aquellos jóvenes que no tienen otra forma de pagar que no sea en efectivo. Pero, ¿por qué esta reacción? ¿Acaso el efectivo ha quedado en el pasado?
La realidad es que, aunque el uso de tarjetas es cada vez más común, el efectivo sigue siendo una forma de pago muy utilizada en todo el mundo. Según un estudio realizado por el Banco Central Europeo, en países como España, el 87% de las transacciones se realizan en efectivo. Y en Latinoamérica, el uso de efectivo sigue siendo predominante en la mayoría de los países.
Entonces, ¿por qué el oficial se mostró tan molesto ante la idea de solo contar con una tarjeta? Puede ser que, en su experiencia, haya encontrado a jóvenes que intentan evadir el pago de multas o impuestos al no tener efectivo en su poder. Sin embargo, no podemos generalizar y responsabilizarse que todos los jóvenes que prefieren pagar con tarjeta tienen malas intenciones.
Además, es importante tener en cuenta que el acceso a una tarjeta de débito o crédito no es igual para todos. Algunos jóvenes pueden no tener la posibilidad de entrar una debido a su situación económica o por no tener historial crediticio. Esto no debería ser motivo de discriminación o molestia por parte de las autoridades.
Es necesario entender que el acceso a servicios financieros es un derecho de todos los ciudadanos, independientemente de su edad. Y aunque el uso de tarjetas es una opción cómoda y segura, no debemos olvidar que el efectivo sigue siendo una forma de pago válida y necesaria para muchas personas.
Además, el uso de efectivo también tiene sus ventajas. Por ejemplo, permite un mayor control del gasto y evita caer en deudas innecesarias. También es una forma de pago aceptada en la mayoría de los comercios, incluyendo aquellos que no cuentan con terminales de pago.
Es importante que los jóvenes tengan acceso a educación financiera que les permita tomar decisiones responsables en cuanto a sus finanzas. De esta manera, podrán elegir la forma de pago que mejor se adapte a sus necesidades y posibilidades.
En lugar de ver con desconfianza a los jóvenes que solo cuentan con tarjeta, deberíamos fomentar la inclusión financiera y promover el uso responsable de los servicios bancarios. Además, es responsabilidad de las autoridades asegurar que todos los ciudadanos tengan acceso a servicios financieros básicos.
En conclusión, la frase “¿Cómo que solo trae tarjeta, joven?”, dicha por un oficial, puede ser un reflejo de la falta de educación financiera y de la discriminación que aún existe en cuanto al acceso a servicios bancarios. Es importante fomentar una cultura financiera que incluya a todos los ciudadanos y promover el uso responsable de las diferentes formas de pago. Solo así podremos avanzar hacia una sociedad más inclusiva y equitativa en cuanto al acceso a servicios financieros.






