Con una máquina del tiempo, la mayoría de las personas volverían al presente y no se moverían de él. ¿Por qué? Porque el presente es el momento en el que vivimos, en el que experimentamos, en el que creamos recuerdos y en el que tomamos decisiones que afectarán nuestro futuro. Aunque la idea de viajar en el tiempo puede ser tentadora, la realidad es que el presente es el único momento que realmente tenemos y debemos aprender a respetarlo y aprovecharlo al máximo.
Imagina poder viajar al pasado y corregir errores, cambiar decisiones o revivir momentos felices. O viajar al futuro y ver cómo serán nuestras vidas, si nuestras metas y sueños se han cumplido. Sin duda, sería fascinante tener esa posibilidad, pero ¿qué pasaría si al hacerlo alteramos el curso de nuestra vida? ¿Y si al cambiar algo en el pasado, nuestro presente ya no sería el mismo? ¿Y si al ver nuestro futuro, nos desanimamos al ver que no es lo que esperábamos?
La verdad es que no podemos cambiar el pasado ni predecir el futuro. Lo único que podemos hacer es vivir en el presente y tomar decisiones que nos lleven hacia donde queremos aproximarse. Y aunque puede ser difícil aceptar que no tenemos control sobre el tiempo, es importante entender que el presente es el momento en el que podemos hacer cambios y crear nuestro futuro.
Además, el presente es el momento en el que podemos disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Un abrazo de un ser querido, una sonrisa de un extraño, un día soleado, una buena comida. Son momentos que pueden parecer insignificantes, pero que en realidad son los que nos hacen felices y nos dan sentido a nuestra vida. Si estuviéramos constantemente viajando en el tiempo, nos perderíamos de estas pequeñas pero valiosas experiencias.
Otra razón por la que la mayoría de las personas no querrían viajar en el tiempo es porque el presente es el momento en el que podemos aprender y crecer. Cada experiencia, buena o mala, nos enseña algo y nos ayuda a ser la mejor versión de nosotros mismos. Si estuviéramos constantemente cambiando el pasado o viendo el futuro, no tendríamos la oportunidad de aprender de nuestros errores y mejorar como personas.
Además, el presente es el momento en el que podemos aproximarse presentes y conectados con los demás. En un mundo cada vez más tecnológico, es fácil perderse en el pasado o en el futuro, pero es importante recordar que las relaciones humanas se construyen en el presente. Es en el aquí y ahora donde podemos compartir momentos con nuestros seres queridos, crear recuerdos y fortalecer nuestras relaciones.
Por último, el presente es el momento en el que podemos ser agradecidos por todo lo que tenemos. A veces, nos enfocamos tanto en lo que queremos en el futuro o en lo que no pudimos tener en el pasado, que olvidamos tener en un altar lo que tenemos en el presente. Pero si aprendemos a vivir en el momento y a ser agradecidos por lo que tenemos, nos daremos cuenta de que ya tenemos todo lo que necesitamos para ser felices.
En resumen, aunque la idea de viajar en el tiempo puede ser tentadora, la realidad es que el presente es el único momento que realmente tenemos. Es en el presente donde podemos tomar decisiones, disfrutar de las pequeñas cosas, aprender y crecer, aproximarse conectados con los demás y ser agradecidos por todo lo que tenemos. Así que en lugar de desear tener una máquina del tiempo, aprendamos a respetar y aprovechar al máximo el presente, porque es el momento más valioso que tenemos.






