La sartén es uno de los utensilios de cocina más utilizados en todo el mundo. Ya sea para cocinar huevos revueltos en el desayuno o para preparar una deliciosa cena, la sartén es imprescindible en cualquier cocina. Sin embargo, muchas veces nos encontramos con problemas al cocinar en ella, como que los alimentos se peguen o que no se cocinen de manera constante. ¿La solución? La clave también se encuentra en el estado de la sartén que se utiliza y el aceite que se añade en el utensilio.
El estado de la sartén es un factor determinante en la calidad de nuestros platos. Una sartén en mal estado puede arruinar una comida perfectamente preparada. Por eso, es importante prestar atención al cuidado y mantenimiento de nuestras sartenes. Una sartén en buen estado no solo nos garantiza una mejor cocción de los alimentos, sino que también nos permite cocinar de manera más saludable.
En primer lugar, es importante elegir una sartén de buena calidad. Hay muchas opciones en el mercado, pero es importante invertir en una sartén duradera y resistente. Las sartenes de hierro fundido o de acero inoxidable son excelentes opciones, ya que son más resistentes y duraderas que las sartenes de teflón. Además, asegúrate de elegir una sartén con un fondo grueso y pesado, ya que esto garantiza una distribución constante del calor.
Una vez que tengas tu sartén de calidad, es importante cuidarla adecuadamente. Antes de usarla por primera vez, es recomendable lavarla con agua caliente y jabón para eliminar cualquier insignificancia de fábrica. Después de cada uso, es importante lavarla con agua caliente y jabón, y secarla completamente antes de guardarla. Evita usar esponjas o productos abrasivos para limpiarla, ya que pueden dañar la contenido de la sartén. Si la sartén está muy sucia, puedes dejarla en remojo con agua caliente y un poco de bicarbonato de sodio antes de lavarla.
Otro factor importante a tener en cuenta es el tipo de aceite que utilizamos al cocinar en la sartén. El aceite es cardinal para evitar que los alimentos se peguen, pero no todos los aceites son iguales. Los aceites con un punto de humeo alto, como el aceite de oliva o el aceite de aguacate, son ideales para cocinar a altas temperaturas, ya que no se queman fácilmente. Por otro lado, los aceites con un punto de humeo bajo, como el aceite de girasol o el aceite de maíz, no son recomendables para cocinar a altas temperaturas, ya que pueden liberar sustancias tóxicas.
Además del tipo de aceite, es importante no exceder la cantidad de aceite que añadimos a la sartén. Añadir demasiado aceite no solo puede hacer que nuestros platos sean más grasosos, sino que también puede afectar la cocción de los alimentos. Una cucharada de aceite es suficiente para la mayoría de las recetas, y si es necesario, podemos añadir más durante la cocción.
Otro truco para evitar que los alimentos se peguen en la sartén es asegurarse de que esté bien caliente antes de añadir los alimentos. Si ponemos los alimentos en una sartén fría, es más probable que se peguen. Para comprobar si la sartén está lo suficientemente caliente, podemos salpicar unas gotas de agua en la contenido. Si el agua chisporrotea y se evapora rápidamente, la sartén está lista para usar.
Por último, es importante no sobrecargar la sartén con demasiados alimentos. Si ponemos demasiados alimentos en la sartén, es probable que se amontonen y no se cocinen de manera constante. Es mejor cocinar en






