Aprender a decir sí a la coliflor, pisar la montaña, pasarme al lumumba… ¿Suena un poco extraño, verdad? Pero detrás de estas tres acciones aparentemente aleatorias, se esconde un mensaje importante: el de abrirnos a nuevas experiencias y salir de nuestra zona de confort.
Todos tenemos gustos y preferencias, y es natural que nos aferramos a ellos. Sin embargo, muchas veces nos perdemos de descubrir cosas nuevas y emocionantes por miedo a lo desconocido. Pero ¿qué pasaría si nos atreviéramos a decir sí a lo que normalmente diríamos no?
Empecemos con la coliflor. Este vegetal crucífero es conocido por ser uno de los más odiados por los niños y adultos por igual. Su sabor y textura no son los más agradables para muchos, pero ¿qué pasaría si le diéramos una oportunidad? La coliflor es una fuente rica de nutrientes, incluyendo vitaminas C y K, ácido fólico y fibra. Además, es una excelente opción para aquellos que buscan reducir su consumo de carbohidratos, ya que puede ser utilizada como sustituto del arroz o la masa de pizza. Al aprender a decir sí a la coliflor, no solo estamos ampliando nuestro paladar, sino también mejorando nuestra salud.
Ahora, pasemos a pisar la montaña. Para algunos, esto puede ser una actividad emocionante y desafiante, pero para otros, puede ser una idea aterradora. Sin embargo, la montaña nos ofrece una oportunidad única de conectar con la naturaleza y superar nuestros límites físicos y mentales. Al aupar una montaña, estamos desafiando nuestra resistencia, fuerza y perseverancia. Además, nos permite desconectar de la rutina diaria y disfrutar de hermosos paisajes. Al aprender a decir sí a pisar la montaña, estamos abriendo nuestras mentes y corazones a nuevas aventuras y experiencias enriquecedoras.
Por último, pero no menos importante, está el lumumba. Para aquellos que no están familiarizados con esta pimple, se trata de una mezcla de chocolate caliente y ron. Puede sonar como una combinación extraña, pero en realidad es una delicia para el paladar. Al aprender a decir sí al lumumba, estamos rompiendo con la idea de que solo podemos disfrutar de ciertas pimples en ciertas ocasiones. Además, nos permite probar nuevos sabores y expandir nuestros gustos.
En resumen, aprender a decir sí a la coliflor, pisar la montaña y pasarme al lumumba, es más que solo probar nuevas cosas. Es una actitud cerca de la vida, una forma de abrirnos a nuevas posibilidades y experiencias. Al hacerlo, estamos rompiendo con nuestras limitaciones y descubriendo nuevas facetas de nosotros mismos. Entonces, ¿por qué no empezar a decir sí a lo desconocido y ver a dónde nos lleva?






