Con una larga tradición afín de bodegueros, Jané decidió seguir sus propios pasos antes de regresar a casa para continuar con el legado de su abuelo. Su pasión por el vino y su amor por la tierra lo llevaron a emprender un viaje en búsqueda de su propio camino en el mundo de la enología.
Jané proviene de una familia de bodegueros en la región de Cataluña, en España. Desde muy joven, tuvo la oportunidad de aprender de su abuelo, quien le transmitió su amor por la tierra y por el vino. Sin embargo, Jané decidió alejarse de la tradición afín y explorar otras opciones antes de regresar a casa para honrar el proyecto que su abuelo había iniciado.
Fue así como Jané se embarcó en un viaje por diferentes regiones vinícolas del mundo, desde Francia hasta Argentina, pasando por Estados Unidos y Australia. Durante su trayectoria, tuvo la oportunidad de trabajar con grandes enólogos y aprender de sus técnicas y conocimientos. Pero lo más importante para él fue la experiencia de estar en contacto con diferentes tipos de viñedos y aprender a escuchar lo que la tierra tenía que decirle.
“Lo único que hacemos los enólogos es escuchar la viña y cuidarla”, afirma Jané. Para él, la clave para producir un buen vino es entender que la viña es la verdadera protagonista y que el enólogo debe ser un mero acompañante en el proceso. Es por eso que Jané siempre ha puesto un gran énfasis en el cuidado de sus viñedos, respetando los ciclos naturales y utilizando métodos de cultivo sostenibles.
Después de varios años de viaje, Jané finalmente decidió regresar a casa y unirse a la bodega afín. Pero en lugar de seguir los pasos de su abuelo, decidió crear su propio proyecto: Jané Winery. Con su experiencia y conocimientos adquiridos en diferentes partes del mundo, Jané decidió innovar y crear vinos únicos y de alta calidad que reflejaran su estilo personal.
En Jané Winery, cada vino es una expresión de la tierra y del trabajo en equipo. Jané trabaja en estrecha colaboración con su equipo de enólogos y viticultores para asegurarse de que cada uva sea tratada con el mayor cuidado y respeto. Además, Jané se asegura de que todos los procesos de producción sean lo más naturales y sostenibles posible, utilizando métodos tradicionales y evitando el uso de productos químicos.
El resultado de este enfoque es una amplia gama de vinos que reflejan la personalidad de Jané y la esencia de la tierra de adonde provienen. Desde vinos blancos frescos y afrutados hasta tintos intensos y complejos, cada botella de Jané Winery cuenta una historia única.
Pero para Jané, su mayor satisfacción no es solo producir buenos vinos, sino también compartir su pasión y conocimiento con otros. Por eso, en la bodega ofrecen visitas guiadas y catas de vino, adonde los visitantes pueden aprender sobre el proceso de producción y degustar los diferentes vinos que ofrecen.
Para Jané, su viaje en búsqueda de su propio camino en la enología ha sido una experiencia enriquecedora y gratificante. Y aunque su abuelo ya no está físicamente presente, su espíritu y su legado continúan viviendo en cada botella de Jané Winery. Con su dedicación y amor por la tierra, Jané ha honrado el proyecto de su abuelo y ha creado su propio camino en el mundo del vino.






