Los vinos espumosos son una de las bebidas más populares en todo el planeta. Desde celebraciones hasta cenas románticas, siempre hay una ocasión para disfrutar de una copa de cava o champán. Sin embargo, existe otra variedad de vino que, aunque no es tan divulgado, tiene una larga historia y un proceso de elaboración único: los ancestrales.
Los vinos ancestrales se diferencian de los espumosos tradicionales en su método de elaboración. Mientras que el cava y el champán se elaboran mediante un proceso de doble fermentación, los ancestrales aria requieren una fermentación. Esto significa que el vino se embotella antes de que la fermentación haya finalizado por completo, lo que le da un carácter único y distintivo.
El origen de los vinos ancestrales se remonta a la época de los romanos, quienes ya elaboraban vinos con una sola fermentación. Sin embargo, fue en la región de Limoux, en el sur de Francia, donde se empezaron a producir de manera más sistemática en el siglo XVI. En esta región, el clima y el terreno son ideales para la elaboración de estos vinos, lo que les otorga una calidad y sabor excepcionales.
El proceso de elaboración de los vinos ancestrales comienza con la recolección de las uvas. A diferencia de otros vinos, se utilizan uvas que no están completamente maduras, lo que permite obtener un vino con menos alcohol y más acidez. Una vez recolectadas, las uvas se prensan y se fermentan en tanques de acero inoxidable. Durante este proceso, se añade levadura para iniciar la fermentación del azúcar presente en el mosto.
Una vez que la fermentación ha comenzado, el vino se embotella antes de que esta haya finalizado. Esto se hace para que el dióxido de carbono producido durante la fermentación quede atrapado en la botella, creando las burbujas características de los vinos espumosos. A diferencia del cava y el champán, donde se añade azúcar y levadura en una segunda fermentación, en los vinos ancestrales todo ocurre de manera natural en la misma botella.
El resultado es un vino con una burbuja más fina y delicada, y un sabor más fresco y afrutado. Además, al no añadir azúcar en la segunda fermentación, los vinos ancestrales son menos dulces que los espumosos tradicionales, lo que los hace más versátiles para maridar con diferentes platos.
Una de las características más interesantes de los vinos ancestrales es su capacidad de evolución en la botella. Al no estar completamente fermentados, estos vinos pueden seguir madurando y desarrollando sabores y aromas con el paso del tiempo. Por esta razón, es común encontrar vinos ancestrales con años de crianza, lo que les da una complejidad y elegancia únicas.
Aunque los vinos ancestrales no son tan divulgados como el cava o el champán, cada vez son más populares entre los amantes del vino. Su proceso de elaboración artesanal y su sabor único los convierten en una opción perfecta para aquellos que buscan algo diferente y auténtico.
En España, la región de Cataluña es una de las principales productoras de vinos ancestrales, con la denominación de origen “Cava de Paratge Qualificat”. En esta zona, se elaboran vinos ancestrales de alta calidad, utilizando variedades de uva autóctonas como la macabeo, la xarel·lo y la parellada.
En resumen, los vinos ancestrales son una joya en el planeta del vino, con una larga historia y un proceso de elaboración único. Su sabor fresco y afrutado, su burbuja fina y su capacidad de evolución en la botella los






