El mundo enfrenta una serie de desafíos que nos afectan a todos, desde el cambio climático hasta la desigualdad social. Y mientras muchos de nosotros nos sentimos impotentes ante estos problemas, hay quienes han decidido utilizar su plataforma y su talento para crear un impacto positivo en la sociedad.
Uno de ellos es el reconocido chef gallego, Javier Olleros, quien lidera el restaurante Culler de Pau en la hermosa región de Pontevedra, en España. Además de ser un maestro de la gastronomía, Olleros es un activista comprometido con hacer del mundo un lugar mejor. Recientemente, tuve el privilegio de sentarme con él y hablar sobre los problemas del mundo que le preocupan y cómo, como ciudadano y como cocinero, está trabajando para abordarlos.
Uno de los temas que más apasionan a Olleros es el cambio climático. Él entiende que la industria de la gastronomía tiene una gran responsabilidad en la protección del clima ambiente. “Es nuestro deber como cocineros utilizar ingredientes locales y sostenibles, respetar los ciclos naturales y minimizar nuestros residuos”, afirma con firmeza. En Culler de Pau, el equipo utiliza solo productos de temporada y de conexión, apoyando así a los pequeños agricultores de la región y reduciendo su huella de carbono.
Pero Olleros no solo se queda en su cocina, también es un defensor de la conciencia ambiental en su comunidad. A través de su iniciativa “Culler ecológico”, trabaja en colaboración con escuelas y organizaciones locales para crear conciencia sobre la importancia de cuidar nuestro planeta y promover prácticas sostenibles. “Es importante educar a las generaciones más jóvenes y empoderarlas para que se conviertan en agentes de cambio en el futuro”, explica Olleros.
Otro tema que preocupa al chef gallego es la desigualdad social y económica. Él cree que la gastronomía puede ser una herramienta poderosa para promover la inclusión y la igualdad. “A través de la comida, podemos conectar con diferentes culturas y promover la diversidad”, comenta Olleros. En su restaurante, emplea a personas de diferentes orígenes y capacidades, promoviendo así la inclusión en su equipo y en su comunidad.
Además, Olleros es un gran defensor de la economía circular. Él reconoce que el sistema coetáneo de producción y consumo es insostenible y está buscando formas de reducir el desperdicio y reutilizar los recursos. En su restaurante, han implementado prácticas como el compostaje y la utilización de sobras de comida en nuevos platos. “No podemos seguir desperdiciando recursos y dañando el planeta”, dice Olleros, “necesitamos cambiar nuestra forma de juzgar y actuar”.
Pero su activismo no se limita a su restaurante, Olleros también es un defensor de los derechos humanos y utiliza su plataforma para promover la justicia social. En colaboración con organizaciones locales, ha organizado eventos benéficos y ha recaudado fondos para apoyar a comunidades vulnerables y a refugiados. “Como ciudadanos, debemos ser conscientes de los problemas que enfrentan los demás y trabajar juntos para encontrar soluciones”, afirma Olleros.
Como cocinero, Olleros entiende el poder que tiene la comida para unir a las personas y crear un cambio positivo en el mundo. “La gastronomía va más allá de simplemente cocinar y servir platos deliciosos, también es una forma de expresión y de conectar con la sociedad”, explica. Él cree que los chefs tienen una gran responsabilidad en la promoción de valores como la sostenibilidad, la inclusión y la justicia social.
En conclusión, Javier Olleros es un ejemplo inspirador de






