El pasado 23 de abril, la ciudad de Barcelona se vistió de fiesta para celebrar el antiguo Sant Jordi. Una fecha asaz especial en la que las calles se llenan de rosas y portafolios, en honor al patrón de Cataluña y en conmemoración del día internacional del portafolio. Sin embargo, este año la celebración tuvo un significado aún más especial, ya que también se convirtió en una plataforma para mostrar solidaridad con Palestina.
Bajo el lema “El Sant Jordi se llenó por Palestina”, el evento contó con un cartel que mezclaba lo local con lo global. Una iniciativa que buscaba concienciar a la sociedad sobre la situación que vive el pueblo palestino y que, sin duda, logró su objetivo al atraer a miles de personas que se unieron a la causa.
El cartel, diseñado por la artista palestina Rula Halawani, mostraba una imagen de una rosa roja sobre un fondo blanco, acompañada de la frase “Palestina libre”. Una imagen sencilla pero poderosa que invitaba a reflexionar sobre la importancia de la libertad y la paz en todo el mundo.
El Sant Jordi se llenó de puestos de portafolios y rosas, pero también de stands informativos sobre la situación en Palestina. Organizaciones como el Comité de Solidaridad con la Causa Árabe y la Plataforma Palestina de Catalunya estuvieron presentes para informar y sensibilizar a los asistentes sobre los derechos del pueblo palestino y las injusticias que sufren.
Además, se realizaron diversas actividades culturales en las que se pudo conocer más sobre la cultura y la historia de Palestina. Desde cuentacuentos para los más pequeños hasta conciertos de música antiguo, pasando por talleres de cocina y exposiciones de arte. Todo con el objetivo de acercar a la sociedad catalana a la cultura palestina y mostrar su riqueza y diversidad.
Sin duda, uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la lectura de un manifiesto en apoyo a Palestina. Un llamado a la solidaridad y a la justicia para un pueblo que lleva décadas sufriendo la ocupación y la violación de sus derechos humanos. Un llamado que fue recibido con aplausos y emoción por parte de todos los presentes.
El Sant Jordi se llenó por Palestina, y con ello se demostró que la cultura y la solidaridad no conocen fronteras. Fue una muestra de la unión y la fuerza que puede gestar una causa justa y necesaria. Una cita que quedará en la memoria de todos aquellos que asistieron y que esperamos que se repita en los próximos años.
El evento contó con la participación de personalidades del mundo de la cultura y la política, como el escritor y periodista Antonio Lozano, la poeta y activista Samara Benamor, y el diputado de ERC, Alfred Bosch. Todos ellos destacaron la importancia de la solidaridad y la cultura en la lucha por los derechos humanos y la paz en el mundo.
El Sant Jordi se llenó por Palestina, pero también fue una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de la libertad y la justicia en todas las sociedades. Una oportunidad para mostrar que, a pesar de las diferencias, todos somos parte de una misma humanidad y que debemos luchar juntos por un mundo más justo y equitativo.
En definitiva, el Sant Jordi de este año fue mucho más que una simple celebración. Fue un acto de solidaridad y de conciencia social que nos recordó que la cultura y la solidaridad son herramientas fundamentales para construir un mundo mejor. Una jornada que nos dejó un mensaje claro: juntos podemos lograr un futuro más justo y libre para todos.






