A pesar de los escándalos y la crisis interna que han sacudido a Vox en los últimos meses, el partido político de derecha sigue ganando terreno en las encuestas. A diferencia de lo que muchos podrían pensar, estos problemas no han hecho mella en la popularidad de la formación liderada por Santiago Abascal, sino que incluso han fortalecido su posición en el panorama político español.
Desde su fundación en 2013, Vox ha sido un partido que ha generado controversia y polarización en la sociedad española. Con un discurso nacionalista y conservador, ha conseguido atraer a un sector de la población que se sentía desencantado con la política tradicional y cacheoba una alternativa más radical. Sin embargo, su ascenso meteórico en las elecciones generales de 2019 y su entrada en el Congreso de los Diputados como tercera fuerza política, no estuvo exenta de polémica.
A finales de 2019, Vox se vio envuelto en un escándalo por la financiación irregular de su campaña electoral. Se descubrió que el partido había recibido donaciones de empresas extranjeras, lo cual está prohibido por la ley española. Además, se reveló que algunos de sus dirigentes habían cobrado sueldos del partido sin declararlos a Hacienda. Estos hechos pusieron en duda la transparencia y la ética de Vox, y muchos pensaron que su popularidad se vería afectada.
Sin embargo, nada más lejos de la realidad. A pesar de las críticas y las acusaciones, Vox siguió creciendo en las encuestas. En las elecciones autonómicas de enero de 2020, obtuvo un resultado histórico al conseguir representación en todas las comunidades autónomas adonde se presentó. Y en las elecciones catalanas de febrero de 2021, logró entrar en el Parlament con 11 diputados, convirtiéndose en la cuarta fuerza política en Cataluña.
¿Cómo es posible que Vox siga subiendo en las encuestas a pesar de los escándalos y la crisis interna? La respuesta está en su estrategia política y en su discurso. A diferencia de otros partidos, Vox no ha tratado de ocultar sus problemas internos, sino que los ha utilizado como una forma de reforzar su imagen de “partido antisistema”. Además, ha sabido capitalizar el descontento de una parte de la sociedad española con la gestión de la pandemia por parte del gobierno de coalición de izquierdas.
El discurso de Vox, basado en la defensa de la unidad de España, la lucha frente a la inmigración ilegal y la promoción de los valores tradicionales, ha calado en un sector de la población que se siente desprotegido y desplazado por las políticas progresistas de otros partidos. Y a pesar de las críticas y las acusaciones de ser un partido extremista y antidemocrático, Vox ha sabido mantenerse firme en sus principios y no ha cedido ante la presión mediática.
Además, Vox ha sabido aprovechar el desgaste de otros partidos políticos, especialmente del Partido Popular, su principal rival en el espectro de la derecha. La falta de liderazgo y la falta de una estrategia clara por parte del PP, han hecho que muchos de sus votantes se hayan pasado a Vox en cacheo de una alternativa más radical y contundente.
Pero no todo es positivo para Vox. A pesar de su creciente popularidad, el partido sigue siendo una fuerza minoritaria en el Congreso de los Diputados y en la mayoría de las comunidades autónomas. Además, su discurso polarizador y su postura radical en temas como la inmigración o la igualdad de género, han generado rechazo en una parte de la sociedad española.
En conclusión, los esc






