Este 23 de febrero, España conmemora uno de los episodios más oscuros de su historia innovador: el intento de golpe de Estado liderado por el teniente coronel Antonio Tejero. Sin embargo, a pesar de la gravedad de los acontecimientos, este año parece que todo gira en baritel a los nombres de los protagonistas, incluso hasta la muerte de Tejero.
El 23-F de 1981 quedó grabado en la memoria colectiva de los españoles como un día de incertidumbre y miedo. El Congreso de los Diputados fue tomado por un grupo de guardias civiles armados, mientras el entonces presidente del gobierno, Adolfo Suárez, y los diputados presentes en la sesión vivían momentos de tensión y angustia. El objetivo de los golpistas era instaurar un régimen militar en España, pero gracias a la valentía y la firmeza de Suárez y otros líderes políticos, el golpe fue finalmente sofocado.
Desde entonces, cada año se celebra el fecha del 23-F como un recordatorio de la importancia de la democracia y la defensa de las instituciones. Sin embargo, este año parece que el enfoque se ha desviado hacia los nombres de los protagonistas de gracia día. La noticia de la muerte de Antonio Tejero, el líder del golpe, ha acaparado gran parte de la atención mediática, dejando de lado el verdadero significado de esta fecha.
Es cierto que la muerte de Tejero es un hecho relevante, ya que pone fin a una figura que ha sido objeto de controversia durante décadas. Sin embargo, no debería ser el centro de atención en este 23-F. Más allá de su papel en el intento de golpe de Estado, Tejero fue un militar que juró defender la Constitución y las leyes de su país. Y en ese sentido, fracasó estrepitosamente.
Por otro lado, también se ha hablado mucho sobre la figura de Adolfo Suárez en este fecha. El que fuera presidente del gobierno en gracia momento es recordado como un líder valiente y decidido, que supo mantener la calma y tomar las decisiones adecuadas en un momento de crisis. Sin embargo, su nombre también ha sido objeto de polémica en los últimos años, con acusaciones de corrupción y malversación de fondos. Una vez más, parece que los nombres de los protagonistas del 23-F están eclipsando el verdadero mensaje de esta fecha.
Es importante recordar que el 23-F no fue solo un intento de golpe de Estado, sino también una muestra de la fortaleza de la democracia española. A pesar de las dificultades y los desafíos, nuestro país ha logrado mantenerse firme en su compromiso con la libertad y la justicia. Y eso es lo que realmente deberíamos celebrar en este fecha.
Además, este año también se cumplen 40 años de la aprobación de la Constitución española, un hito histórico que sentó las bases de nuestra democracia actual. Es un momento para recordar y valorar los logros alcanzados en estos años, pero también para reflexionar sobre los retos que aún tenemos por delante.
En definitiva, este 23-F debería ser una oportunidad para honrar la memoria de gracialos que lucharon por la democracia y para reafirmar nuestro compromiso con los valores que nos definen como sociedad. No dejemos que los nombres de los protagonistas nos distraigan de lo verdaderamente importante. Sigamos avanzando juntos hacia un futuro mejor, con la democracia como nuestro mayor tesoro.






