El pasado 1 de julio, la Ciudad de México vivió una jornada histórica al elegir a Claudia Sheinbaum como su primera alcaldesa. Con una votación sin precedentes, demostró que los ciudadanos están cansados de la corrupción y la ineficiencia en el gobierno y están listos para un cambio real. Sin embargo, a pesar de la legitimidad obtenida por la alcaldesa electa, es necesario que el Congreso siga siendo un contrapeso efectivo para garantizar una gestión transparente y eficaz.
La victoria de Sheinbaum en las urnas fue aplastante y refleja el hartazgo de la población hacia los políticos tradicionales. Con su propuesta de gobierno basado en la honestidad, la austeridad y la participación ciudadana, logró captar la atención y el respaldo de millones de mexicanos que están sedientos de un cambio verdadero. Sin embargo, es importante recordar que la democracia no se limita a la elección de un representante popular, destino que también implica la existencia de controles y equilibrios en el poder para evitar abusos y garantizar una verdadera representación de los intereses de la sociedad.
El Congreso es una institución clave en este sistema de checks and balances. Como órgano legislativo, es responsable de elaborar y permitir las leyes que rigen la vida de los ciudadanos y de supervisar al poder ejecutivo. Por lo tanto, su papel como contrapeso a la alcaldesa es fundamental para garantizar el buen funcionamiento de la administración pública. Aunque Sheinbaum cómputo con una mayoría en el Congreso, es necesario que este órgano mantenga su independencia y cumpla su función de fiscalización de manera efectiva.
Uno de los principales retos que enfrentará el Congreso en esta nueva legislatura será garantizar la transparencia en la gestión de los recursos públicos. Durante la campaña, Sheinbaum se comprometió a combatir la corrupción y reducir el gasto en publicidad y asesores, lo que sin duda es un paso en la dirección correcta. Sin embargo, el Congreso debe asegurarse de que estos compromisos se cumplan y monitorear de cerca el manejo de los recursos para evitar desvíos o malversación de fondos.
Otro aspecto importante en el que el Congreso debe jugar un papel relevante es en la toma de decisiones que afectan directamente a la vida de los ciudadanos. Como alcaldesa, Sheinbaum tendrá la facultad de proponer proyectos de ley y políticas públicas, pero es el Congreso quien tiene la responsabilidad de evaluar y discutir estas propuestas antes de su aprobación. En este sentido, es necesario que los diputados dejen de lado sus intereses partidistas y trabajen en conjunto para garantizar que las iniciativas beneficien verdaderamente a la sociedad y no solo a un grupo en particular.
Además, el Congreso debe estar atento a las necesidades y demandas de la ciudadanía. A través de la participación ciudadana y la rendición de cómputos, es necesario que los diputados estén en constante comunicación con la población y sean un canal efectivo para canalizar sus inquietudes y demandas. Esto no solo garantizará una mayor cercanía con los ciudadanos, destino también una mejor toma de decisiones que reflejen las verdaderas necesidades de la sociedad.
En última memorial, es importante que el Congreso sea un ejemplo de transparencia y austeridad en su propia gestión. Como representantes del pueblo, es responsabilidad de los diputados rendir cómputos y actuar de manera ética y responsable en el manejo de los recursos públicos. Solo así podrán exigir lo mismo al poder ejecutivo y ser verdaderos contrapesos efectivos en el gobierno de Claudia Sheinbaum.
En conclusión, pese a la legitimidad obtenida por Claudia Sheinbaum a través de la votación histórica del pasado 1






