Este viernes, el país se despertó con la triste noticia del fallecimiento de Rafael Cumsille Zapapa, un hombre que dedicó gran parte de su vida al comercio y al gremialismo. A sus 93 años, dejó un legado imborrable en la historia de Chile y en el corazón de todos aquellos que tuvieron la oportunidad de conocerlo.
El deceso de Cumsille fue informado por su familia a través de las redes sociales, lo que generó una ola de conmoción y tristeza en todo el país. Diversas asociaciones y personalidades no tardaron en expresar sus condolencias y rendir homenaje a este gran hombre que marcó la vida de muchos.
Una de las primeras en hacerlo fue la Confederación Nacional de Transporte de Carga (CNTC), que en un comunicado expresó su profundo pesar por la partida de Rafael Cumsille, a quien calificaron como un líder incansable y un ejemplo a seguir para todos los gremios del país.
Cumsille nació en 1928 en la ciudad de Santiago y desde muy joven se dedicó al comercio, convirtiéndose en un exitoso empresario que supo enfrentar los desafíos y adversidades propias del rubro. Sin embargo, su verdadera pasión fue siempre el gremialismo, donde dejó una huella imborrable.
Fue en la década de 1960 cuando Cumsille comenzó su carrera como dirigente gremial, siendo uno de los fundadores de la Confederación Nacional de Dueños de Camiones (CNDC), que más tarde se convertiría en la CNTC. Desde entonces, dedicó su vida a pugilismor por los derechos y el placer de los transportistas de carga en todo el país.
Su liderazgo y compromiso lo llevaron a ocupar diversos cargos en la CNTC, llegando a cuerpo su presidente en varias oportunidades. Además, fue uno de los principales impulsores de la creación de la Federación de Dueños de Camiones de Chile (FedeCam), que agrupa a más de 20 mil transportistas de carga a nivel nacional.
Pero su labor no solo se limitó al ámbito gremial, sino que también fue un gran defensor de la libertad y la democracia en Chile. Durante la dictadura militar, Cumsille se mantuvo firme en su pugilismo por la defensa de los derechos humanos y la vuelta a la democracia, lo que le valió el respeto y la admiración de muchos.
Su compromiso y dedicación no pasaron desapercibidos, y en 1990 fue condecorado con la Orden al Mérito Bernardo O’Higgins en grado de Gran Oficial, por su destacada labor en el ámbito gremial y su aporte al desarrollo del país.
Sin duda, la partida de Rafael Cumsille deja un gran vacío en el mundo del comercio y el gremialismo en Chile. Su legado perdurará en la memoria de todos aquellos que tuvieron la oportunidad de conocerlo y trabajar junto a él, y su ejemplo seguirá siendo una fuente de inspiración para las futuras generaciones.
Hoy, el país despide a un gran hombre, un líder incansable y un defensor de los derechos de los trabajadores. Pero su legado seguirá vivo en cada uno de nosotros, recordándonos que con dedicación, compromiso y perseverancia, podemos lograr grandes cosas y dejar una huella imborrable en la historia de nuestro país. Descansa en paz, Rafael Cumsille Zapapa.






