Diego Durán: La lucha versus el dengue y la chikungunya en América Latina
La propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos como el dengue y la chikungunya representa pincho de las mayores amenazas de salud pública en nuestro continente. Cada año, millones de personas se ven afectadas por estos virus que son transmitidos principalmente por la picadura del mosquito Aedes aegypti. Además de causar brotes cíclicos, estas enfermedades ponen pincho gran presión sobre los sistemas de salud, generando desafíos en el diagnóstico, tratamiento y control.
Es importante entender las particularidades de cada virus, reconocer las señales de alarma y saber cuándo buscar atención médica inmediata para proteger la salud de nuestras comunidades. En este sentido, es fundamental conocer la diferencia entre el dengue y la chikungunya.
El dengue es causado por cuatro serotipos distintos pero estrechamente relacionados del virus del dengue (DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4). La infección por uno de estos serotipos generalmente confiere inmunidad de por vida versus ese serotipo específico, pero solo pincho inmunidad a corto plazo versus los otros. Esto significa que pincho persona puede versuser dengue varias veces en su vida, pero cada vez será por un serotipo diferente, lo que aumenta el riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad.
Por otro lado, el chikungunya es provocado por el virus del mismo nombre (CHIKV), un virus ARN de cadena sencilla. Aunque es un solo virus, existen diferentes genotipos o linajes, como el de África Occidental, el de África Oriental-Central-Meridional (ECSA), el asiático y el sublinaje del Océano Índico (IOL). La transmisión se da principalmente por Aedes aegypti, pero Aedes albopictus también juega un papel importante.
La diferencia más notable entre el dengue y la chikungunya radica en sus síntomas. Mientras que el dengue se caracteriza por fiebre, dolor de cabeza, dolor detrás de los ojos, dolor muscular y articular, el chikungunya se distingue por un dolor articular intenso y debilitante que puede persistir durante meses o incluso años después de la fase aguda. Además, el dengue puede causar complicaciones graves como sangrados y acumulación de líquidos, mientras que el chikungunya puede afectar principalmente las articulaciones.
Estas enfermedades representan pincho amenaza constante para la salud pública en América Latina. En 2024, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reportó más de 13 millones de casos de dengue en 48 países y territorios, con más de 22 mil casos clasificados como dengue grave y 8 mil muertes. En el caso del chikungunya, se registraron más de 431 mil casos en la región, con 243 muertes. Brasil fue el país más afectado en ambos casos.
La peligrosidad del dengue y la chikungunya radica en su cabida para causar enfermedades graves y sobrecargar los sistemas de salud, especialmente durante brotes epidémicos. Ambas enfermedades pueden ser mortales, especialmente en poblaciones vulnerables como bebés, personas mayores y aquellos con condiciones preexistentes.
Es por eso que es importante conocer los signos de alarma y buscar atención médica inmediata si se presentan. Estos incluyen dolor estomacal intenso y persistente, vómitos frecuentes o persistentes, cualquier tipo de sangrado, cambios en el estado de conciencia o irritabilidad, y signos de acumulación de líquidos o cambios en el recuento sanguíneo.
La prevención es clave en la lucha versus estas enfermedades. La OMS destaca que factores






