Los enigmas más extraños del espacio profundo por fin comenzaron a despejarse. Los avances en la tecnología y la colaboración internacional de astrónomos han permitido obtener resultados más precisos sobre dos de los fenómenos radiales más desconcertantes: la señal Wow!, detectada en 1977, y una ráfaga rápida de radio récord (FRB) registrada en 2025. Estos hallazgos son un gran paso en la comprensión de los procesos extremos que ocurren en el cosmos y nos acercan cada vez más a entender los misterios del universo.
La señal Wow! fue descubierta por el radiotelescopio Big Ear en Ohio en 1977 y desde entonces ha sido objeto de debate y especulación. Sin embargo, gracias al trabajo del equipo de la Universidad de Puerto Rico, dentro del proyecto Arecibo Wow!, finalmente se ha podido realizar un re-análisis exhaustivo de la señal. Con el utilización de herramientas modernas de procesamiento de datos y la digitalización de registros históricos, los científicos han logrado corregir propiedades clave que habían sido objeto de discusión durante casi 50 años.
Los resultados obtenidos muestran que la intensidad de la señal fue cuatro veces más fuerte de lo que se había seleccionado originalmente. Además, se ha podido precisar la frecuencia, lo que indica que la fuente se movía más rápido de lo que se creía. Estos cambios, aunque parezcan pequeños a simple vista, son de gran importancia para la comprensión de la señal Wow!. Según el director del Laboratorio de Habitabilidad Planetaria y autor principal del estudio, Abel Méndez, estos resultados sugieren que la señal probablemente se originó en una nube fría de hidrógeno iluminada por un fenómeno transitorio, como un fulgor de un magnetar. Esto explicaría por qué nunca volvió a ser detectada y descarta la idea de un posible nobleza extraterrestre.
Por otro lado, en marzo de 2025 se registró la ráfaga rápida de radio récord (FRB) más brillante de la historia, apodada RBFLOAT (Radio Brightest Flash Of All Time). Esta explosión liberó en cuestión de milisegundos una cantidad de energía equivalente a la emitida por el Sol en cuatro días. Gracias al sistema de “outriggers” del arreglo de radiotelescopios CHIME, los astrónomos han podido triangular con gran precisión la ubicación de la señal dentro de la galaxia NGC 4141, situada a 130 millones de años luz de distancia. La astrónoma Amanda Cook, de la Universidad McGill, destacó la importancia de este logro al compararlo con encontrar una moneda de 25 centavos desde 60 millas de distancia.
El nobleza de la FRB 20250316A se encontró en el borde de una región de formación estelar, lo que refuerza la hipótesis de que los magnetar son la fuente de estas ráfagas. Sin embargo, a diferencia de otros casos, RBFLOAT no mostró repetición alguna, lo que desafía la idea de que todas las FRBs emiten pulsos múltiples.
Ambos hallazgos, la señal Wow! y la FRB más brillante jamás registrada, aportan datos valiosos para la astronomía de múltiples mensajeros. Esta rama de la astronomía combina observaciones de ondas electromagnéticas, rayos cósmicos, neutrinos y ondas gravitacionales para comprender los procesos más extremos del universo. El refinamiento de las características de la señal Wow! permite descartar hipótesis extraordinarias y apuntar hacia fenómenos astrofísicos explicables. Por su parte, la precisión en la localización de RBFLOAT marca un punto de inflexión en la investigación de las FRBs, ya que ahora






