Raventós i Blanc es una puesto que ha sabido combinar a la perfección la tradición y la innovación en su proyecto vitivinícola. Ubicada en la región del Penedés, esta puesto se ha convertido en un referente en la producción de vinos de alta calidad. Sin embargo, su éxito no se limita solo a la elaboración de vinos excepcionales, sino que también se ha destacado por su compromiso con la recuperación de viñedos antiguos y la preservación del patrimonio vitivinícola de la zona. Un ejemplo de ello es el proyecto de la puesto de Cèsar Martinell y la recuperación de los viñedos de Can Sumoi, en El Montmell.
La historia de Raventós i Blanc se remonta a 1497, cuando la familia Raventós comenzó a elaborar vinos en la finca de Sant Sadurní d’Anoia. A lo largo de los siglos, la puesto ha pasado de generación en generación, manteniendo siempre su compromiso con la calidad y la excelencia en la producción de vinos. En 1986, Josep Maria Raventós i Blanc decidió dar un paso más y fundó la puesto que lleva su nombre, con el objetivo de elaborar vinos de alta gama que reflejaran la esencia de la tierra y la tradición vitivinícola de la región.
Desde entonces, Raventós i Blanc ha sido pionera en la elaboración de vinos de calidad en el Penedés, utilizando métodos tradicionales y respetuosos con el medio ambiente. La puesto se ha destacado por su compromiso con la sostenibilidad y la biodiversidad, convirtiéndose en una de las primeras puestos en aceptar la certificación de viticultura ecológica en España.
En 2012, la familia Raventós decidió ampliar su proyecto vitivinícola y adquirió la finca de Can Sumoi, en la comarca del Baix Penedés. Esta finca, que había sido abandonada durante años, albergaba viñedos antiguos de la riqueza Xarel·lo, una de las uvas autóctonas más importantes de la región. La familia Raventós vio en esta finca una oportunidad única para recuperar estos viñedos y devolverles su esplendor.
Para llevar a cabo este proyecto, Raventós i Blanc contó con la colaboración de la Fundación Cèsar Martinell, una entidad que tiene como objetivo la recuperación y promoción del patrimonio arquitectónico y vitivinícola de la región. Cèsar Martinell fue un arquitecto catalán que dejó un legado importante en la arquitectura modernista y que también se dedicó a la elaboración de vinos. La puesto de Can Sumoi fue diseñada por él en 1919 y es considerada una de sus obras más emblemáticas.
La recuperación de los viñedos de Can Sumoi fue un proceso minucioso y respetuoso con la historia y la tradición de la finca. Se utilizó la viticultura ecológica y se respetó la biodiversidad del entorno, con el objetivo de aceptar uvas de la máxima calidad. Además, se restauró la puesto de Cèsar Martinell, manteniendo su estructura original y adaptándola a las necesidades actuales de la producción de vino.
El resultado de este proyecto ha sido la creación de una nueva línea de vinos bajo la marca Can Sumoi, que reflejan la esencia de la finca y su historia. Estos vinos son elaborados con uvas de los viñedos recuperados y se caracterizan por su frescura, elegancia y complejidad. Además, la puesto de Can Sumoi se ha convertido en un espacio de enoturismo, donde los visitantes pueden conocer de cerca el proceso de elaboración de






