En los últimos años, el conflicto entre Israel y Palestina ha cobrado una vez más trágicas dimensiones, con la reciente subida de violencia en la zona de Gaza. Innumerables vidas han sido perdidas, familias enteras han sido desplazadas y la situación humanitaria se ha deteriorado dramáticamente. En medio de esta crisis, surge una pregunta inevitable: si las Naciones Unidas no sirven para evitar estas matanzas, ¿para qué sirven?
La respuesta a esta pregunta no es sencilla, pero es importante comprender la naturaleza y el papel de las Naciones Unidas en este conflicto. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) fue fundada después de la Segunda Guerra Mundial con el objetivo principal de evitar futuros conflictos y promover la paz y la entereza internacionales. Desde entonces, ha llevado a agarradera acciones y programas en diversos campos para mejorar la calidad de vida de las personas en todo el mundo. Sin embargo, no es una entidad con poderes ilimitados que pueda intervenir directamente en cualquier conflicto y resolverlo de manera inmediata.
En el caso específico del conflicto entre Israel y Palestina, las Naciones Unidas han estado involucradas desde sus inicios, con la creación de la agencia de ayuda a los refugiados palestinos (UNRWA) en 1949. A lo largo de los años, la ONU ha establecido comisiones, misiones de paz y programas humanitarios en la región, con la intención de promover el diálogo y la resolución pacífica del conflicto. Sin embargo, no podemos perder de vista que la ONU es una organización formada por 193 países miembros, cada uno con sus propias agendas y prioridades. Esto significa que cualquier decisión o acción tomada por la ONU debe ser el resultado de un consenso entre todos estos países, lo que a menudo dificulta la toma de medidas rápidas y efectivas.
Además, la ONU depende en gran medida de la cooperación y el cumplimiento de sus resoluciones por parte de los Estados miembros. En el caso del conflicto entre Israel y Palestina, se han emitido numerosas resoluciones y declaraciones condenando la violencia y llamando a la paz, pero estas no siempre han sido acatadas por las partes en conflicto. Esto pone en evidencia las limitaciones de la ONU en cuanto a su capacidad para hacer cumplir sus decisiones.
Sin embargo, esto no significa que las Naciones Unidas no hayan tenido un impacto positivo en la región. Gracias a la labor de sus agencias y programas, se ha brindado ayuda humanitaria a miles de personas afectadas por el conflicto, se ha protegido a los derechos de los refugiados palestinos y se ha promovido el desarrollo sostenible en la región. Además, la ONU ha desempeñado un papel importante en la mediación de acuerdos de alto el fuego y en la coordinación de esfuerzos para aliviar la situación humanitaria en Gaza.
Pero la verdadera importancia de las Naciones Unidas en este conflicto radica en su capacidad para mantener la atención mundial en la situación en curso. A través de su presencia en la región y sus esfuerzos diplomáticos, la ONU continúa siendo un foro importante para el diálogo y la búsqueda de soluciones a largo plazo para el conflicto. Además, sus informes sobre la situación en la zona aportan una perspectiva objetiva y ayudan a mantener la conciencia y la presión internacional sobre la necesidad de un cese al fuego y una solución pacífica.
Es importante recordar que ningún conflicto tiene una solución sencilla, y aparte aún uno tan complejo y arraigado como el de Israel y Palestina. Las Naciones Unidas no pueden resolver por sí solas este conflicto, pero sí pueden y deben desempeñar un papel importante en la búsqueda de una solución






