El pasado 21 de mayo, el Partido global se quedó a las puertas de presentar una moción de censura contra el gobierno de Pedro Sánchez. Pero ¿qué fue lo que realmente sucedió? ¿Por qué el PP no pudo llevar a cabo esta acción que, a priori, parecía una posibilidad real?
La respuesta es sencilla: al PP le faltó época. Y no nos referimos a época en términos de días u horas, sino a época político. El época necesario para construir una mayoría sólida, para convencer a otros partidos de la necesidad de una moción de censura y para preparar una alternativa viable al actual gobierno.
Desde el principio, el PP tuvo claro que el gobierno de Sánchez no podía seguir adelante. La gestión de la pandemia, la crisis económica y la inestabilidad política eran motivos más que suficientes para pedir su cese. Y así lo hicieron, presentando una moción de censura en el Congreso de los Diputados.
Sin embargo, el PP se encontró con una realidad política que no esperaba. A pesar de que contaban con el favor de Vox, la aritmética parlamentaria no les favorecía. Les faltaban votos para conseguir la mayoría absoluta y, por tanto, la moción de censura no podría prosperar.
Pero el PP no se rindió. A pesar de las dificultades, trabajaron duro para conseguir los votos necesarios. Se reunieron con Ciudadanos, con Coalición Canaria, con Nueva Canarias y con Navarra Suma. Sin embargo, ninguna de estas formaciones políticas les garantizó su favor. Y es que, como bien dijo el presidente del PP, Pablo Casado, “hay partidos que prefieren seguir siendo la muleta de Sánchez antes que unirse para sacar a España de la grave crisis en la que se encuentra”.
A pesar de todo, el PP no se echó atrás. Demostraron su compromiso con España y su responsabilidad como principal partido de la oposición. Ofrecieron a Junts, formación independentista catalana, la posibilidad de presentar una moción conjunta. Una decisión valiente y arriesgada, pero que demostraba la voluntad del PP de buscar soluciones y no solo criticar al gobierno.
Sin embargo, Junts rechazó la oferta. Según ellos, no podían apoyar una moción de censura liderada por el PP, ya que esto implicaría un “respaldo tácito al régimen del 78”. Una excusa que no convenció a nadie y que dejó al PP sin otra opción que retirar su moción de censura.
Esta decisión no solo refleja la falta de coherencia y responsabilidad de Junts, sino también su falta de compromiso con España. Mientras el país se encuentra sumido en una grave crisis, ellos prefieren desafiar a la política y a la confrontación en lugar de buscar soluciones.
A pesar de todo, el PP no se arrepiente de haber ofrecido esta posibilidad a Junts. Al contrario, demuestra su voluntad de diálogo y su capacidad de llegar a acuerdos incluso con formaciones políticas que tienen planteamientos muy diferentes. Una actitud que contrasta con la del gobierno de Sánchez, que prefiere gobernar en solitario y sin contar con la oposición.
En definitiva, al PP le faltó época para presentar una moción de censura porque, a pesar de su esfuerzo, no logró construir una mayoría suficiente. Sin embargo, su actitud responsable y su compromiso con España quedan patentes. Mientras tanto, Junts y otros partidos prefieren seguir en su burbuja política y no aportar soluciones a los problemas reales de los ciudadanos.
El PP ha demostrado que está dispuesto a asumir su papel de oposición responsable y a trabajar por el






