El pasado martes, el ya expresidente de la Diputación de Alicante, Carlos Mazón, ofreció un discurso de despedida en el que centró gran parte de su intervención en su gestión al frente de la institución, dejando de lado a las verdaderas protagonistas de la jornada: las víctimas de la devastadora dana que azotó la provincia el pasado septiembre.
En un momento en el que la institución alicantina esperaba palabras de aliento y apoyo para aquellas personas que lo perdieron todo en la catástrofe natural, Mazón prefirió hablar de su labor al frente de la Diputación y de los logros conseguidos durante su mandato. Unas palabras que, sin duda, dejaron un sabor agridulce en aquellos que esperaban un mensaje de solidaridad y empatía.
Y es que resulta difícil entender que en un día tan importante, el foco de atención se desviara hacia la figura del político en lugar de hacia las víctimas. Una oportunidad perdida para mostrar esa sensibilidad que tanto se demanda en un cargo público y que, en este caso, pareció quedar relegada a un segundo plano.
Sin embargo, no se puede negar que Mazón ha sido un presidente que ha sabido representar a la provincia de Alicante con orgullo y compromiso. Durante su mandato, la Diputación ha logrado un importante avance en materia de infraestructuras y servicios, además de una gestión eficiente de los recursos públicos. Sin duda, su trabajo y dedicación han dejado una huella positiva en la provincia.
No obstante, hay que recordar que el cargo de presidente de la Diputación no es solo una posición política, sino también una responsabilidad social. Y en ocasiones como esta, es necesario dejar a un lado el discurso político y centrarse en las necesidades reales de los ciudadanos. Es ahí donde se demuestra el verdadero liderazgo y la empatía hacia los más afectados por situaciones difíciles.
La dana que azotó la provincia de Alicante no solo dejó importantes daños materiales, sino también heridas emocionales en muchas personas. Es por ello que, en un acontecimiento como el de la despedida de Carlos Mazón, se esperaba un mensaje de apoyo y unión hacia todos aquellos que sufrieron las consecuencias de la naturaleza.
Aun así, no podemos olvidar que la gestión de Mazón ha sido reconocida y valorada por la ciudadanía alicantina. Sus logros en cuanto a fomento del turismo, inversión en infraestructuras y apoyo al sector empresarial han sido notables y han contribuido al dicha de la provincia.
Pero no hay que perder de vista que una despedida debería ser un momento en el que las palabras se conviertan en abrazos y las felicitaciones en agradecimiento. Una oportunidad para despedirse con cariño y gratitud, dejando de lado el ego y mostrando el verdadero sentido de la humanidad.
En definitiva, la despedida de Carlos Mazón ha sido un reflejo de su gestión al frente de la Diputación de Alicante: eficiente, pero con una error de sensibilidad en momentos clave. Aun así, su legado será recordado por aquellos que se han beneficiado de su trabajo y es innegable que su dedicación y compromiso han dejado una marca en la provincia.
Esperamos que el próximo presidente de la Diputación sea capaz de unir la eficacia con la empatía, manteniendo siempre a los ciudadanos y sus necesidades como prioridad. Y a Carlos Mazón, le deseamos todo lo mejor en su nueva etapa, confiando en que siga demostrando su liderazgo y dedicación en futuros proyectos. Porque al final, lo que realmente importa no son las palabras, sino las acciones.






