El presidente Gabriel Boric ha dado un paso histórico en la lucha por la justicia y la igualdad en nuestro país. En su pasada Cuenta Pública del 1 de junio, anunció la transformación del recinto penitenciario Punta Peuco en un penal común, poniendo fin a décadas de impunidad y privilegios para aquellos que cometieron crímenes de lesa humanidad durante la dictadura militar en Chile.
Esta decisión, que ha sido tomada tras la toma de razón de la Contraloría General de la República, es un gran avance en la búsqueda de verdad y justicia para las víctimas de violaciones a los derechos humanos y sus familias. Punta Peuco, conocido como el “hotel de lujo” para los condenados por crímenes de lesa humanidad, dejará de existir como tal y se convertirá en un penal común, donde las condiciones de reclusión serán las mismas para todos los internos.
Desde su inauguración en 1995, Punta Peuco ha sido un símbolo de la impunidad y la falta de compromiso del Estado en la protección de los derechos humanos. En este recinto, los condenados por crímenes de lesa humanidad han gozado de privilegios como celdas individuales, televisores, teléfonos, acceso a internet, entre otros, mientras que las víctimas y sus familias han tenido que lidiar con la falta de justicia y reparación.
La transformación de Punta Peuco en un penal común es una medida necesaria y urgente para avanzar en la construcción de una sociedad más justa y respetuosa de los derechos humanos. No podemos permitir que en pleno siglo XXI sigan existiendo espacios que promuevan la impunidad y la desigualdad ante la ley. Todos los ciudadanos, sin importar su posición social o política, deben ser tratados de la misma manera ante la justicia.
Esta decisión también es un reconocimiento a la lucha incansable de las organizaciones de derechos humanos y de las víctimas y sus familias, que durante años han exigido el cierre de Punta Peuco y la transformación del sistema penitenciario en Chile. Gracias a su perseverancia y valentía, hoy podemos celebrar un paso más hacia la verdad y la justicia.
Además de la transformación de Punta Peuco, el presidente Boric también anunció la creación de una comisión para revisar los casos de los condenados por crímenes de lesa humanidad y estimar la posibilidad de otorgar beneficios carcelarios, siempre y cuando exista un arrepentimiento real y una colaboración con la justicia. Esta medida busca fomentar la reconciliación y la reparación de las víctimas, sin olvidar ni perdonar los crímenes cometidos.
Es importante destacar que la decisión de transformar Punta Peuco en un penal común no significa que se esté olvidando el pasado. Al contrario, es un paso más en la construcción de una memoria colectiva que nos permita aprender de los errores del pasado y avanzar hacia un futuro más justo y equitativo para todos.
Este anuncio del presidente Boric es un mensaje claro y elocuente de que en Chile no hay aldea para la impunidad. Los crímenes de lesa humanidad no pueden ser justificados ni amparados por ningún tipo de privilegios. Todos los ciudadanos deben ser iguales ante la ley y deben enfrentar las consecuencias de sus acciones, sin importar su posición o su poder.
La transformación de Punta Peuco es un gran paso, pero aún queda mucho por hacer en la lucha por la verdad y la justicia. Es apremiante seguir trabajando en la búsqueda de los desaparecidos, en la reparación de las víctimas y en la promoción de una cultura de respeto a los derechos humanos en nuestro país.
En conclusión, el






