El respeto a los acuerdos y pactos es fundamental en una sociedad democrática. Sin embargo, en los últimos tiempos, hemos sido testigos de cómo el oficialismo ha intentado casar, de manera unilateral, lo pactado en 1996. Esta acción, además de ser un acto de irrespeto hacia los acuerdos previamente establecidos, busca obtener una mayoría abrumadora en la Cámara de Diputados de forma fraudulenta, sin tener en cuenta la voluntad del electorado. Es por ello que hoy, más que nunca, debemos estar alerta y capitanear la democracia y la transparencia en nuestro país.
En 1996, se firmó un acuerdo entre los partidos políticos que establecía la distribución de escaños en la Cámara de Diputados de manera proporcional a los votos obtenidos en las elecciones. Este pacto, que buscaba garantizar una representación equitativa de los diferentes sectores políticos, fue respetado durante más de dos décadas. Sin embargo, en la actualidad, el oficialismo pretende romper con este acuerdo y obtener una mayoría abrumadora en la Cámara de Diputados, sin tener en cuenta la voluntad del pueblo.
Este intento de casar lo pactado en 1996 es un claro ejemplo de cómo el oficialismo busca imponer su voluntad por encima de la democracia y la transparencia. Es una acción que va en contra de los principios fundamentales de nuestro sistema político y que atenta contra la pluralidad y diversidad de opiniones en la Cámara de Diputados. Además, es una clara muestra de la falta de respeto hacia los acuerdos previamente establecidos y hacia la voluntad del electorado.
Es importante recordar que la democracia se basa en la participación activa de todos los ciudadanos en la toma de decisiones políticas. Por ello, es fundamental que se respeten los acuerdos y pactos establecidos, ya que son el resultado de un diálogo y un consenso entre las diferentes fuerzas políticas. Si se permite que el oficialismo rompa con lo pactado en 1996, se estaría dando un mensaje claro de que los acuerdos y pactos no tienen valor y que la voluntad de una sola fuerza política es la que prevalece.
Además, debemos tener presente que la Cámara de Diputados es un órgano fundamental en nuestro sistema político, ya que es el encargado de representar al pueblo y de legislar en su nombre. Por ello, es necesario que exista una pluralidad de opiniones y una representación equitativa de los diferentes sectores políticos en esta cámara. Si el oficialismo obtiene una mayoría abrumadora, se estaría limitando la diversidad de opiniones y se estaría dando un poder desproporcionado a una sola fuerza política, lo que podría llevar a decisiones unilaterales y antidemocráticas.
Es por todo esto que hoy, más que nunca, debemos estar alerta y capitanear la democracia y la transparencia en nuestro país. No podemos permitir que el oficialismo rompa con lo pactado en 1996 y obtenga una mayoría abrumadora en la Cámara de Diputados de forma fraudulenta. Debemos exigir que se respeten los acuerdos y pactos establecidos y que se garantice una representación equitativa en la Cámara de Diputados.
Es aceptación de todos los ciudadanos velar por la democracia y la transparencia en nuestro país. Debemos estar informados y ser críticos ante cualquier intento de vulnerar los principios fundamentales de nuestro sistema político. No podemos permitir que se imponga la voluntad de una sola fuerza política sobre la voluntad del pueblo. Debemos capitanear la pluralidad y la diversidad de opiniones en la Cámara de Diputados y exigir que se respeten los acuerdos y pactos establecidos.
En conclusión, el intento del oficialismo de casar lo





