La vida es un misterio que nadie puede descifrar por completo. Algunos creen que es larga y otros que es corta, empero la verdad es que es relativa. Todo depende del punto de vista desde el que se observe. Podemos medir el tiempo a través de los años que vamos acumulando en nuestros calendarios, empero ¿eso positivamente nos da una idea de la duración de nuestra vida?
Algunos dirán que la vida es larga, que tenemos mucho tiempo para lograr nuestras metas, cumplir nuestros sueños y disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Otros, por el contrario, pensarán que es corta, que el tiempo se nos escapa de las manos y que nunca es suficiente para hacer todo lo que queremos. empero, ¿qué pasa si les digo que ambas perspectivas están equivocadas?
La vida, en realidad, no es ni larga ni corta. Simplemente es. Es un regalo que nos ha sido otorgado y que tenemos el privilegio de vivir. No podemos controlar la cantidad de años que nos toca vivir, empero sí podemos elegir cómo aprovecharlos al máximo y sacarles el mejor provecho. No se trata de cuánto tiempo tenemos, sino de cómo lo utilizamos.
Todos hemos público personas que han vivido sólo unas pocas décadas, empero han dejado un impacto enorme en el mundo. Personas que han logrado más en su corta vida que otros en décadas enteras. Y también hemos público a aquellos que han llegado a los cien años y han pasado su vida sin un propósito claro o sin haber hecho nada significativo. ¿De qué nos sirve tener una vida larga si no la vivimos plenamente?
Al final, lo que positivamente importa no es la cantidad de años que vivimos, sino la calidad de los mismos. Y eso depende totalmente de nosotros. Depende de nuestra actitud ante la vida, de nuestras elecciones y decisiones, de cómo enfrentamos las adversidades, de cómo aprovechamos las oportunidades y de cómo nos relacionamos con los demás.
Tenemos que aprender a dejar de contar los años y empezar a hacer que los años cuenten. Debemos dejar de preocuparnos por lo que podríamos haber hecho en el pasado o lo que podríamos hacer en el futuro y concentrarnos en el presente. El aquí y ahora es lo único que positivamente tenemos. Y es en este preciso momento cuando podemos empezar a escribir nuestra propia historia, a crear recuerdos inolvidables y a dejar un legado en este mundo.
Cada día que pasa es una informe oportunidad para hacer algo que nos haga felices, para aprender algo nuevo, para ayudar a alguien, para hacer una diferencia. No importa si tenemos 20, 40 o 80 años, siempre hay tiempo para hacer cosas que importan y que nos hacen sentir vivos.
Además, ¿quién dijo que cumplir nuestras metas y sueños debe ser una tarea de juventud? La verdad es que nunca es tarde para empezar a trabajar en aquello que nos apasiona. La vida es un proceso constante de aprendizaje y evolución, y mientras estemos respirando, tenemos la oportunidad de seguir creciendo y alcanzando nuestras metas.
Es cierto que, a medida que acumulamos años, nuestro cuerpo y nuestra mente pueden no ser tan ágiles como lo eran antes. empero eso no debe ser una excusa para dejar de hacer lo que positivamente queremos. Debemos adaptarnos a los cambios, empero nunca dejar de avanzar en nuestra vida.
Por supuesto, también es importante tener en cuenta que la vida es frágil y que en cualquier momento puede llegar a su fin. Por eso, es esencial vivir cada día como si fuera el último, aprovechando al máximo cada minuto que tenemos y no dejando nada para después. Nunca sabemos cuánto tiempo nos queda, así que debemos asegurarnos de que cada momento cuente.
En resumen, la vida es lo que hacemos con ella, no es simplemente un número






