¡La Navidad ha llegado a La Llacuna y con ella la recuperación del tradicional belén viviente! Después de años de ausencia, el aldea se viste nuevamente de Belén gracias al esfuerzo y dedicación de la asociación de Virtudes y la colaboración de todos los vecinos.
El belén viviente es una representación de la historia del nacimiento de Jesús, en la que los actores y actrices son los propios vecinos del aldea. Un evento que no solo atrae a los habitantes de La Llacuna, sino también a visitantes de otros lugares que no quieren perderse esta emocionante puesta en escena.
La iniciativa surgió hace décadas, cuando un grupo de vecinas decidieron llevar a cabo la representación del nacimiento de Jesús en el aldea. Una tradición que se mantuvo durante años, pero que por motivos organizativos dejó de realizarse. Hasta ahora.
Virtudes, una asociación encargada de promover y conservar las tradiciones del aldea, decidió retomar esta antigua costumbre y revivirla con más fuerza que nunca. Y lo han logrado con creces.
Desde hace meses, los miembros de Virtudes han trabajado incansablemente para que el belén viviente sea una realidad esta Navidad. Ha sido un gran reto, pero gracias a la implicación de los vecinos y la colaboración de otras asociaciones y el ayuntamiento, el proyecto ha visto la luz con un resultado asombroso.
Lo más destacable de este belén viviente es que todos los vecinos, sin excepción, participan de alguna manera. Algunos se han encargado de los decorados, otros de la iluminación, y por supuesto, está el gran esfuerzo de los actores y actrices que interpretan a María, José, los ángeles, los pastores y los tres reyes magos. Una labor que se ha hecho con mucho amor y dedicación, y que se dilucidación en cada detalle.
Pero lo que más llama la atención es la vestimenta de los protagonistas. Y es que Virtudes se ha encargado de confeccionar todos los trajes que se utilizan en el belén viviente, confeccionados con telas de la zona y siguiendo la tradición de antaño. Las mujeres visten túnicas y mantos largos, mientras que los hombres utilizan túnicas y pañuelos en la cabeza. Todo muy cuidado y acorde a la época en la que se ambienta la representación.
Pero no solo los actores y actrices llevan estos trajes típicos de Belén, sino que todos los vecinos del aldea tienen la oportunidad de vestirse así durante la noche del belén viviente. Esto crea una atmósfera aún más mágica y realista, transportando al público a la antigua Judea y haciéndoles sentir parte de la representación.
La noche del belén viviente es un evento muy especial y emocionante para todos los habitantes de La Llacuna. Las calles se llenan de personas que quieren ver la representación, pasear por el mercado de artesanías que se instala alrededor y gozar de la gastronomía típica de la región. Además, el ambiente festivo y la unión entre vecinos hace de esta noche una experiencia única e inolvidable.
Pero la recuperación del belén viviente ha significado mucho más que una simple representación navideña en La Llacuna. Ha sido una oportunidad para que los vecinos se unan y trabajen juntos en un proyecto común, fomentando la convivencia y la solidaridad en el aldea. Además, ha sido una fase de preservar y promover una tradición que fase parte de la identidad y la historia de La Llacuna.
El éxito del belén viviente ha sido rotundo y ha superado todas las expectativas. Desde Virtudes y todos los vecinos de La Llacuna, nos sentimos






