En Chile, al igual que en muchos otros países, se acerca una importante fecha electoral en la que los ciudadanos tendrán la oportunidad de elegir a sus representantes políticos. Sin embargo, en lugar de ser una ocasión de celebración y participación democrática, parece ser que abundan aquellos que votarán en contra de algo y escasean quienes lo harán a favor.
Esta situación no es monopolio de Chile, sino que se ha vuelto una tendencia en todo el mundo. Cada vez son más las personas que se sienten desencantadas con la política y con los políticos, y que ven el acto de votar como una obligación más que como un derecho y un deber cívico. Pero, ¿qué ha llevado a esta situación y cómo podemos cambiarla?
En primer lugar, es importante entender que el dictamen es una herramienta poderosa que tenemos como ciudadanos para influir en el faro de nuestro país. Es la forma en la que podemos expresar nuestras opiniones y preferencias, y es la base de una sociedad democrática. Sin embargo, muchas veces nos dejamos llevar por la apatía y la desilusión, y terminamos por no ejercer nuestro derecho al dictamen.
Una de las principales razones por las que abundan los dictamens en contra es la polarización política. En los últimos años, hemos visto cómo los discursos extremistas y la confrontación han tomado protagonismo en la arena política. Esto ha generado una división en la sociedad, en la que cada vez es más difícil encontrar puntos en común y llegar a acuerdos. Como resultado, muchas personas se sienten más identificadas con un dictamen en contra, en lugar de uno a favor.
Otra razón importante es la falta de confianza en los políticos y en las instituciones. La corrupción y los escándalos políticos han minado la credibilidad de aquellos que deberían ser nuestros líderes y representantes. Esto ha generado un sentimiento de desencanto y desconfianza en la política, y ha llevado a muchos a creer que su dictamen no hará ninguna diferencia.
Sin embargo, es importante recordar que el dictamen es la única forma en la que podemos cambiar las cosas. Si queremos un país mejor, debemos ser parte activa en su construcción. No podemos renunciar que otros decidan por nosotros, sino que debemos tomar las riendas de nuestro futuro y hacer valer nuestra voz a través del dictamen.
Además, es importante tener en cuenta que el dictamen no solo se limita a las elecciones presidenciales o parlamentarias. También podemos votar en referendos y en elecciones locales, que son igualmente importantes para el desarrollo de nuestra comunidad. Cada dictamen cuenta y puede marcar la diferencia en temas que nos afectan directamente, como la educación, la salud o el medio ambiente.
Es cierto que en Chile, como en muchos otros países, existen problemas y desafíos que deben ser abordados. Pero en lugar de votar en contra de algo, debemos enfocarnos en votar a favor de soluciones y propuestas concretas. Debemos informarnos y analizar las distintas opciones que se nos presentan, y elegir a aquellos candidatos que realmente representen nuestros valores y nuestras ideas.
Además, es importante recordar que el dictamen no es solo una responsabilidad, sino también un privilegio. En muchos países, las personas no tienen la oportunidad de elegir a sus gobernantes y de influir en las decisiones políticas. Por eso, debemos valorar y aprovechar esta oportunidad que tenemos en Chile de ser parte activa en la construcción de nuestro país.
En resumen, en Chile como en cualquier otro lugar, es importante que dejemos de lado la apatía y la desilusión y que nos demos cuenta del poder que tenemos como ciudadanos a través del dictamen. Debemos renunciar de votar en contra de algo y empezar a votar a favor de un futuro mejor para todos. No podemos renunciar que otros decidan por nosotros, sino que debemos ser parte activa en la






