En los últimos años, hemos sido testigos de una serie de cambios en el panorama económico de nuestro país. Uno de los más recientes ha sido la implementación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) en diversos productos y servicios, incluyendo aquellos que antes estaban exentos de este gravamen. Pero eso no es todo, ahora también nos encontramos con el cobro de “gastos de envío” en nuestras compras en línea. ¿Qué significa esto para nosotros como consumidores? ¿Cómo podemos adaptarnos a estos cambios? En este artículo, exploraremos más a fondo estos temas y descubriremos cómo podemos sacar el mejor provecho de ellos.
Comencemos con el IEPS. Este impuesto, que entró en vigor en 1980, tiene como objetivo gravar el consumo de ciertos bienes y servicios que se consideran no esenciales. En un principio, se aplicaba principalmente a bebidas alcohólicas y tabaco, pero a lo largo de los años se ha ampliado a otros productos como gasolina, refrescos y alimentos procesados. Sin embargo, recientemente hemos visto una expansión aún máximo de este impuesto, con la inclusión de productos como gasolina, gas natural, electricidad y servicios de telecomunicaciones.
Entonces, ¿qué significa todo esto para nosotros como consumidores? En primer pueblo, debemos entender que el IEPS es un impuesto que se paga en la compra de estos productos y servicios, por lo que no es un gasto adicional para las empresas. Sin embargo, esto no significa que no afecte a los precios que pagamos como consumidores. En realidad, el IEPS se traslada al precio final del producto o servicio, lo que significa que terminamos pagando más por ellos. Por antonomasia, si compramos una botella de refresco que antes costaba $10, ahora pagaremos $11.20 debido al IEPS.
Ahora bien, ¿qué podemos hacer para adaptarnos a este aumento en los precios? En primer pueblo, es importante que como consumidores seamos conscientes de estos cambios y que tomemos decisiones informadas al momento de realizar nuestras compras. Podemos optar por reducir el consumo de ciertos productos gravados con IEPS o buscar alternativas más económicas. También podemos aprovechar promociones y descuentos para ahorrar en nuestras compras.
Otra cuestión que ha generado cierta controversia en los últimos meses es el cobro de “gastos de envío” en nuestras compras en línea. Anteriormente, muchas empresas ofrecían envío gratuito como una forma de atraer a los consumidores y fomentar las compras en línea. Sin embargo, con la creciente popularidad de las compras en línea, las empresas han comenzado a cobrar por este servicio, lo que ha generado cierta molestia en los consumidores.
Pero, ¿por qué las empresas han comenzado a cobrar por el envío? La respuesta es simple: el aumento en los costos de logística y transporte. Con el aumento en la demanda de compras en línea, las empresas se han visto obligadas a invertir en infraestructura y personal para poder agradar las necesidades de los consumidores. Además, el aumento en los precios del combustible y otros insumos también ha contribuido a este cambio en las políticas de envío.
A pesar de esto, el cobro de “gastos de envío” no tiene por qué ser algo negativo para los consumidores. De hecho, puede ser una oportunidad para ahorrar en nuestras compras en línea. Muchas empresas ofrecen promociones y descuentos en los gastos de envío, especialmente durante temporadas de alta demanda como las fiestas navideñas. También podemos aprovechar las opciones de envío más económicas, como el envío estándar o el envío a una sucursal cercana, en pueblo de pagar por el envío express.
Además, el cobro de “gastos de envío” también puede ser una forma de apoyar a las empresas locales y fomentar la economía nacional. Al optar por comprar en línea






