Escándalo de fraude en UNAM: IA contra IA en examen de admisión
La UNAM implementó vigilancia con IA para prevenir trampas en su examen de admisión, pero miles de estudiantes usaron IA para burlarse del sistema. Descubre cóm...

Un sistema de vigilancia que falló estrepitosamente
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), máxima casa de estudios del país, implementó por primera vez en 2026 un examen de admisión completamente online protegido por vigilancia basada en inteligencia artificial. Sin embargo, lo que pretendía ser una solución tecnológica para evitar fraudes académicos se convirtió en el mayor escándalo de integridad educativa de los últimos años. Miles de aspirantes utilizaron la propia IA para eludir los sistemas de detección, demostrando que la tecnología empleada para combatir el fraude resultó insuficiente frente a métodos igualmente sofisticados.
Números que no encajaban
Aproximadamente 158.000 personas se presentaron entre mayo y junio a la prueba de selección, compuesta por 120 preguntas de opción múltiple que competían por poco más de 20.000 lugares disponibles. Cuando la UNAM publicó los resultados el 17 de julio, las estadísticas revelaron anomalías preocupantes que evidenciaban la magnitud del problema.
Los datos históricos mostraban que entre 2021 y 2025, en promedio el 3,5% de los aspirantes obtenía 100 puntos o superior. Este año, ese porcentaje se disparó al 16,3%, casi cinco veces más que el promedio histórico. En el segmento superior, quienes superaban los 110 puntos aumentaron de 0,9% a 5,5%, una proporción igualmente alarmante. Estas cifras oficiales de la propia institución fueron el primer indicador de que algo extraordinario había sucedido durante el proceso de evaluación.
Métodos empleados para burlar la vigilancia con IA
El examen se realizaba utilizando LockDown Browser, una herramienta que bloquea el acceso a otras aplicaciones e internet durante la prueba. Adicionalmente, un sistema de vigilancia de la empresa Territorium Life analizaba mediante inteligencia artificial el video y audio de cada participante, detectando auriculares, dispositivos móviles y cualquier evidencia de comunicación externa. Cada alerta se remitía a supervisores humanos, con una proporción de un profesor por cada 150 estudiantes.
A pesar de estas medidas, videos tutoriales circulaban masivamente en redes sociales semanas antes del examen, explicando técnicas específicas para evadir los controles implementados. Los estudiantes aprendieron a colocar monitores externos fuera del rango de la cámara web para consultar ChatGPT y otros modelos de lenguaje, esconder audífonos bajo el cabello, e incluso contratar a terceros para responder el examen fuera del campo visual. Un aspirante reportó a la CNN que le ofrecieron un programa especializado capaz de resolver automáticamente el test por aproximadamente 150 dólares, demostrando que la comercialización de soluciones fraudulentas era sistemática.
La inefectividad del sistema de detección
El sistema de Territorium Life únicamente identificó y anuló cerca de 3.000 exámenes, representando apenas el 2% del total, por conductas irregulares detectadas. Esta cifra contradecía completamente las estimaciones de especialistas independientes. Raúl Rojas, experto en inteligencia artificial de la Universidad de Nevada, presentó análisis estadísticos a la CNN sugiriendo que aproximadamente la mitad de los aspirantes podría haber incurrido en alguna forma de fraude.
Sin embargo, Rojas también señalaba que no estaba completamente claro cuál había sido el método principal de deshonestidad académica. Dado que el examen se mantuvo abierto durante varias semanas, circularon y se comercializaron preguntas filtradas, lo que probablemente convirtió los métodos tradicionales de consulta en chuletarios en el recurso más utilizado, complementado en algunos casos con herramientas de inteligencia artificial.
La respuesta institucional de la UNAM
Enfrentada a la magnitud del problema, la UNAM convocó inmediatamente una comisión técnica integrada por 16 expertos para investigar las irregularidades. Tras su análisis, presentado públicamente el 31 de julio, la comisión recomendó que la solución más equitativa era repetir el examen de forma presencial. Esta segunda evaluación aplicaría a todos los estudiantes que hubieran alcanzado la nota de corte establecida para ese año, o que cumplieran con la calificación promedio requerida entre 2021 y 2025, afectando aproximadamente a 40.000 personas.
Esta decisión colocó en una posición incómoda a muchos aspirantes que habían aprobado honestamente, ahora obligados a prepararse nuevamente en cuestión de días, ya que el calendario académico estaba programado para iniciar el 10 de agosto. La medida buscaba garantizar la integridad del proceso, aunque generó inconformidad tanto entre estudiantes como en sectores académicos que cuestionaban la proporcionalidad de la sanción.
Posicionamientos de actores clave
Leonardo Lomelí, rector de la UNAM, emitió disculpas públicas dirigidas a quienes habían aprobado limpiamente el examen, reconociendo que el incidente
