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Registros de caza de Fernando VI revelan biodiversidad histórica

El manuscrito 'Asiento de Caza' de Fernando VI documenta 38.701 animales abatidos entre 1745-1755, convirtiéndose en fuente valiosa para biólogos que estudian c...

Registros de caza de Fernando VI revelan biodiversidad histórica
Imagen: xataka.com. Uso informativo; los derechos pertenecen a su titular.

Los registros de caza de Fernando VI como fuente científica

Los registros de caza de Fernando VI constituyen un documento excepcional que trasciende el mero interés histórico para convertirse en una herramienta invaluable para investigadores modernos. Conservado en el Palacio Real, el manuscrito conocido como 'Asiento de Caza' detalla meticulosamente las actividades cinegéticas del monarca borbón durante su reinado, ofreciendo datos sin precedentes sobre la fauna peninsular en el siglo XVIII. Este hallazgo científico ha permitido que biólogos actuales analicen con precisión cómo ha evolucionado la biodiversidad de España en los últimos tres siglos.

El investigador Juan Jiménez descubrió este valioso documento mientras realizaba búsquedas sobre antiguas cacerías reales, desconociendo en ese momento el impacto que tendría en la comunidad científica. El manuscrito ha sido fundamental para desarrollar nuevas metodologías de investigación que aprovechan los registros históricos de caza como base de datos sobre biodiversidad pasada, permitiendo realizar comparativas con los ecosistemas contemporáneos.

Contenido y alcance del 'Asiento de Caza'

El 'Asiento de Caza' es un documento exhaustivo que cubre el período comprendido entre 1745 y 1755, registrando de manera sistemática todas las jornadas de caza realizadas por Fernando VI. Los números que arrojó este registro resultan asombrosos: 1.241 cacerías a lo largo de once años, lo que equivale aproximadamente a 112 expediciones anuales. Sin embargo, la cifra más relevante para los científicos es el total de presas documentadas: más de 38.701 animales abatidos pertenecientes a 62 especies diferentes.

Esta acumulación de datos representa una media extraordinaria de casi diez animales cazados diariamente, indicador del nivel de obsesión del monarca por esta actividad. Fernando VI salía a cazar aproximadamente el 75 por ciento de los días del año, sin importar condiciones climáticas adversas. Para satisfacer su pasión cinegética disponía de varios emplazamientos reales: El Pardo, Casa de Campo, El Retiro, y ocasionalmente Aranjuez y El Escorial.

Importancia científica de los datos históricos

Miguel Clavero, investigador del CSIC, ha subrayado la relevancia del hallazgo afirmando que los registros de caza permiten extraer información crucial sobre la biodiversidad del pasado mediante análisis detallado de las capturas documentadas. Los datos contenidos en el 'Asiento de Caza' revelan variaciones en la disponibilidad de diferentes especies según las épocas del año y los territorios específicos donde se realizaban las cacerías.

Estos registros muestran que Fernando VI no era discriminatorio en sus prácticas cinegéticas, disparando indistintamente a una amplia variedad de fauna. Las anotaciones demuestran su preferencia por animales de menor tamaño, particularmente conejos, perdices, liebres y palomas, que constituían la mayoría de sus capturas. Simultáneamente, el documento registra cientos de encuentros con depredadores y ungulados mayores como lobos, ciervos, zorros y jabalíes durante su reinado de once años.

Ausencias significativas en el registro

Tan revelador es lo que contiene el manuscrito como lo que omite. Expertos han observado que no existe constancia alguna de que Fernando VI cazase linces o corzos, especies que históricamente habitaban la península. Esta ausencia proporciona información valiosa sobre la distribución geográfica de la fauna, indicando que probablemente estas especies ya presentaban baja densidad poblacional en los Sitios Reales durante el siglo XVIII, o simplemente no frecuentaban las zonas donde el monarca realizaba sus cacerías.

Metodología de caza y equipamiento

Juan Jiménez ha revelado información relevante sobre los métodos empleados por Fernando VI. El monarca era especialmente aficionado a las armas de avancarga, aquellas que se cargan por la boca del cañón, un proceso particularmente laborioso que requería considerable tiempo entre disparos. Esta característica sugiere que Fernando VI viajaba acompañado de un nutrido séquito de criados especializados cuya función era transportar y preparar continuamente las diferentes armas utilizadas durante las jornadas de caza.

Publicación científica y nuevas metodologías

La importancia de estos registros de caza ha motivado a Jiménez y Clavero a publicar sus hallazgos en la revista European Journal of Wildfire Research. En su artículo académico, analizan la creación de bases de datos históricas sobre biodiversidad a partir de cacerías reales, utilizando precisamente el 'Asiento de Caza' de Fernando VI como caso de estudio paradigmático. Este trabajo representa un hito metodológico al demostrar que documentos históricos considerados puramente anecdóticos pueden transformarse en instrumentos científicos de gran utilidad.

Los expertos señalan en su investigación que la caza en el pasado se concebía fundamentalmente como una actividad deportiva donde la demostración de destrezas, tales como puntería y rapidez, resultaba tan relevante como la identificación precisa de las presas, cuando no más importante. Este contexto permite comprender mejor la motivación detrás de la obsesiva recopilación de datos en el 'Asiento de Caza'.

Los Sitios Reales como áreas protegidas primitivas

Un aspecto fascinante señalado por los investigadores es que los Sitios Reales funcionaban análogamente a las áreas protegidas modernas. Estos territorios se gestionaban específicamente para garantizar abundancia de fauna para las cacerías reales, limitando estrictamente actividades como agricultura intensiva, ganadería comercial y explotación forestal. Esta protección selectiva tuvo consecuencias ambientales significativas: la proliferación de ungulados silvestres obligó a la corte a invertir sumas considerables en prevención de daños y compensación por perjuicios ocasionados a la vegetación.

Contexto de otros monarcas cazadores

Fernando VI no fue una excepción entre la realeza española en su pasión por la caza. Su hermanastro Carlos III destacó igualmente como cazador apasionado, con registros de jornadas donde abatía casi un centenar de piezas diariamente. En una única jornada de 1786, Carlos III y sus hijos abatieron 145 ciervos y dos jabalíes. Posteriormente, Carlos IV, conocido como 'el cazador', llegó a matar personalmente 8.773 animales salvajes en 1793 y 7.356 en 1805. Alfonso XIII continuó esta tradición, organizando una cacería en Casa de Campo en 1922 donde se despacharon más de mil animales, fundamentalmente conejos y perdices.

Conclusiones y relevancia actual

El redescubrimiento del 'Asiento de Caza' de Fernando VI representa un valioso recurso para la ciencia moderna. Estos meticulosos registros de caza proporcionan datos cuantitativos sobre la presencia y disponibilidad de fauna ibérica hace tres siglos, permitiendo comparativas directas con ecosistemas actuales. Los investigadores continúan extrayendo información de este documento para comprender mejor cómo han impactado los cambios históricos, políticos y ambientales en la biodiversidad peninsular, demostrando que la historia y la ciencia pueden converger productivamente en la búsqueda del conocimiento sobre nuestro patrimonio natural.

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