Revista de México.
Tecnología

Robert Redford rechazó secuelas de El candidato

Robert Redford opinó sobre posibles secuelas de El candidato (1972). El actor consideraba que algunas películas no deben rehacerse y debe dejarse su legado inta...

Robert Redford rechazó secuelas de El candidato
Imagen: xataka.com. Uso informativo; los derechos pertenecen a su titular.

La postura de Robert Redford sobre las secuelas cinematográficas

Robert Redford El candidato representa uno de los ejemplos más claros de la postura del legendario actor hollywoodense respecto a las secuelas y rehacimientos cinematográficos. Durante el Festival de Sundance en 2011, que él mismo fundó décadas atrás, Redford fue cuestionado acerca de los rumores que circulaban sobre una posible secuela de su icónica película de los años setenta. Su respuesta fue contundente y reflexiva: la película ya había cumplido su propósito en su momento y no era necesario volver a ella.

El actor expresó claramente su filosofía cinematográfica con una frase que se haría memorable: "Hay algunas películas que es mejor no rehacer". Esta declaración no se limitaba únicamente a El candidato, sino que la extendió a otros dos clásicos de su filmografía que consideraba igualmente sagrados: 'Dos hombres y un destino' y 'Tal como éramos'. Según su criterio, estas obras maestras debían permanecer intactas en la memoria colectiva, sin interferencias de nuevas versiones que pudieran comprometer su esencia original.

El contexto histórico de El candidato

El candidato fue lanzada al público en 1972, bajo la dirección magistral de Michael Ritchie, quien supo captar la esencia de una historia profundamente política y social. El guionista Jeremy Larner obtuvo el reconocimiento de la Academia con el Oscar al mejor guion original por su trabajo en la película. La trama central gira en torno a Bill McKay, un abogado con ideales inquebrantables que accede a presentarse como candidato al Senado estadounidense con la certeza de que perderá la contienda electoral.

Esta premisa inicial permite a McKay expresarse sin las restricciones habituales de la política convencional. Sin embargo, conforme avanza la campaña, algo inesperado sucede: su franqueza y autenticidad comienzan a resonar con los votantes, acercándolo cada vez más a la posibilidad de ganar. Paralelamente, su equipo de campaña lo somete a un proceso de transformación progresiva, limando sus aristas más afiladas, acortando sus discursos y ensayando meticulosamente sus respuestas públicas. El resultado es la victoria electoral, pero a costa de perder la esencia misma que lo hizo atractivo inicialmente.

La visión artística de Redford detrás de la cámara

Más allá de su papel como protagonista, Redford también ejerció como productor en El candidato, lo que le permitió influir significativamente en la dirección general del proyecto. El actor concebía esta película como la segunda entrega de lo que él denominaba internamente "las historias que hay debajo de las historias", una trilogía temática que había comenzado con 'El descenso de la muerte'. Su intención era explorar las narrativas ocultas, los conflictos morales y las paradojas que subyacen en los grandes eventos públicos.

Aunque la tercera parte de esta trilogía nunca llegó a rodarse, El candidato se consolidó como la obra política más relevante y penetrante de Redford en toda su carrera cinematográfica, superando incluso a su colaboración posterior con Alan J. Pakula en 'Todos los hombres del presidente', que aunque abordaba temas políticos, mantenía un enfoque más documental que reflexivo.

El proyecto de secuela que nunca se materializó

Décadas después del estreno original, Redford no simplemente rechazó la idea de una secuela: llegó a desarrollar activamente una propuesta de continuación junto al director Rod Lurie, con quien ya había colaborado en 'La última fortaleza' a principios del siglo XXI. Este proyecto imaginaba a McKay ya como expresidente, sirviendo como consejero político para una nueva generación de candidatos ambiciosos. Según los reportes, actores de la talla de Denzel Washington y George Clooney fueron considerados para interpretar al nuevo protagonista que buscaría asesoría del veterano político.

El guion fue escrito por el propio Redford en colaboración con Lurie, llegando a alcanzar un borrador final considerado viable. Sin embargo, a pesar de este avance sustancial, el proyecto nunca trascendió más allá de esa etapa de desarrollo. La decisión de no proceder probablemente reflejaba la convicción de Redford sobre su propia máxima: algunas historias están más que completas tal como están, y modificarlas o expandirlas solo correría el riesgo de diluir su impacto original.

La relevancia continua de El candidato en la actualidad

Más de cinco décadas después de su estreno, El candidato mantiene una pertinencia extraordinaria en el contexto político contemporáneo. Los temas que explore —la corrupción de los ideales mediante el sistema electoral, la transformación de candidatos en función de las preferencias del público, y la tensión entre autenticidad y viabilidad política— resultan tan vigentes hoy como lo fueron en 1972. Las dinámicas de campaña, el papel de los medios de comunicación y la manipulación de la imagen pública siguen siendo centrales en la política moderna.

La visión de Redford al resistirse a las secuelas y rehacimientos demuestra una comprensión profunda del valor duradero de las obras maestras cinematográficas. Su posición sugiere que algunas historias trascienden el tiempo no porque necesiten expansiones o reinterpretaciones, sino precisamente porque su mensaje y estructura narrativa han sido perfeccionados de manera definitiva. El candidato permanece como testimonio de que la cinematografía de calidad, cuando es hecha correctamente, requiere poco más que ser preservada para las futuras generaciones.

Relacionados