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Túnel sumergido Fehmarnbelt enfrenta retrasos en Báltico

El túnel sumergido Fehmarnbelt, la obra más ambiciosa de Europa entre Dinamarca y Alemania, experimenta demoras significativas. Descubre qué está retrasando est...

Túnel sumergido Fehmarnbelt enfrenta retrasos en Báltico
Imagen: xataka.com. Uso informativo; los derechos pertenecen a su titular.

Una megaobra sin precedentes en aguas europeas

Entre Dinamarca y Alemania se desarrolla actualmente una de las obras de ingeniería más ambiciosas jamás emprendidas: el túnel sumergido Fehmarnbelt, destinado a convertirse en el corredor submarino más extenso del planeta. Este proyecto extraordinario no solo destaca por su magnitud, sino también por la metodología revolucionaria empleada en su construcción. Mediante la fabricación de enormes segmentos de hormigón en tierra firme, su transporte por vía acuática y su posterior inmersión progresiva en el fondo marino, los ingenieros están creando una conexión sin precedentes entre dos naciones.

La iniciativa denominada Fehmarnbelt Fixed Link busca vincular Rødbyhavn, ubicado en la isla danesa de Lolland, con Puttgarden, en la isla alemana de Fehmarn. Esta no es una simple conexión local, sino un enlace estratégico que integrará simultáneamente tráfico vehicular y ferroviario. La infraestructura contará con cuatro carriles de circulación y dos vías de ferrocarril completamente electrificadas, promoviendo una reducción dramática en los tiempos de travesía entre ambos territorios. Las autoridades proyectan completar el cruce en aproximadamente diez minutos en automóvil y alrededor de siete minutos en tren.

Avances concretos en la construcción submarina

Durante los últimos meses, la comunidad internacional ha presenciado los primeros resultados tangibles de una década de preparativos exhaustivos. En mayo de 2026, la empresa Femern anunció un hito decisivo: el primer componente estructural de hormigón había sido exitosamente sumergido e integrado en el sector danés de la obra. Apenas un mes después, en junio, el segundo elemento fue posicionado, superando la marca de 500 metros de estructura ya instalada bajo las aguas del Báltico. Este progreso demuestra que el túnel sumergido Fehmarnbelt ha transitado desde ser una aspiración proyectada hacia convertirse en una realidad física emergente bajo el nivel marino.

Sin embargo, estos avances también marcan el inicio de una fase crítica donde cada operación ejecutada impacta directamente sobre un cronograma que ya presenta signos de deterioro. La metodología constructiva empleada requiere etapas sucesivas de gran complejidad técnica. Primero, especialistas dragan una zanja en el lecho marino para preparar la superficie receptora. Posteriormente, cada segmento es transportado flotando hasta su ubicación designada, donde debe ser descendido con precisión milimétrica para encajar perfectamente con la sección previa. Cada elemento estándar presenta dimensiones de 217 metros de longitud y un peso aproximado de 73.500 toneladas, cifras que evidencian la imposibilidad de permitir improvisaciones o errores de cálculo en el procedimiento.

Retrasos en equipamiento clave

Las complicaciones emergieron particularmente respecto al pontón de inmersión denominado IVY, componente fundamental para el descenso y posicionamiento de los segmentos estructurales. Este equipamiento especializado no obtuvo las autorizaciones regulatorias al ritmo que demandaba el plan original del proyecto. Las compañías operadoras Sund & Bælt y Femern revelaron que las aprobaciones necesarias para el funcionamiento del pontón IVY acumulaban retrasos de casi dos años respecto al calendario inicial establecido. Posteriormente, Femern comunicó que la construcción completa del túnel sumergido Fehmarnbelt ya experimentaba al menos dos años de demora acumulada. Esta circunstancia reviste particular relevancia, ya que no se trata de un ajuste menor en una obra secundaria, sino del mecanismo fundamental que posibilita el crecimiento continuo de la estructura bajo las aguas bálticas.

Obstáculos en la infraestructura alemana

El segundo factor generador de conflictos en el cronograma se concentra en territorio alemán. Las organizaciones responsables han comunicado que las instalaciones ferroviarias asociadas al túnel en el sector alemán no estarán operacionales para el año 2029, como se había proyectado originalmente. Esta situación se debe parcialmente a procedimientos de aprobación administrativa y tramitación de permisos que se han extendido más allá de las previsiones iniciales. Adicionalmente, las condiciones ambientales predominantes en las aguas bajo jurisdicción alemana imponen regulaciones particularmente restrictivas, incluyendo límites rigurosos sobre contaminación acústica submarina y restricciones temporales y geográficas sobre cuándo y dónde pueden desarrollarse labores. En términos prácticos, incluso cuando la construcción progresa exitosamente desde el lado danés, la capacidad de compensar el tiempo perdido no depende exclusivamente de acelerar la colocación de segmentos bajo el Báltico.

La realidad de una obra monumental

Lo particularmente significativo respecto al Fehmarnbelt es que sus desafíos operacionales no disminuyen su trascendencia estratégica, sino que facilitan una mejor comprensión de su verdadera dimensión. Nos encontramos ante una infraestructura concebida para revolucionar la conexión entre la región escandinava y el corazón europeo, simultáneamente supeditada a la realidad de trámites administrativos, equipamiento especializado limitado y restricciones ambientales de carácter vinculante. Por esta razón, el proyecto avanza según una hoja de ruta modificada: la habilitación del corredor vehicular ocurrirá en primera instancia, mientras que la infraestructura ferroviaria será operacionalizada en una fase subsecuente. El túnel inmerso más extenso del mundo continúa su construcción bajo el Báltico, aunque su puesta en funcionamiento seguirá un calendario sustancialmente diferente al originalmente anunciado.

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