Revista de México.
Tecnología

Desmayos por calor: cómo el organismo sequestra sangre

Descubre por qué el calor provoca desmayos y síncopes. Explicación científica de la lipotimia veraniega y cómo prevenirla.

Desmayos por calor: cómo el organismo sequestra sangre
Fuente: xataka.com/medicina-y-salud/calor-no-solo-te-marea-secuestra-tu-sangre-explicacion-cientifica-detras-lipotimia-veraniega

La realidad de los desmayos estivales en España

Durante los períodos de temperaturas extremas, los espacios públicos como calles, playas y transportes públicos registran un aumento significativo de episodios de pérdida de consciencia. Los desmayos por calor representan un problema de salud pública más grave de lo que muchos suponen. En 2025, las altas temperaturas fueron responsables de 3.832 muertes en España, una cifra que superó tristemente al número de fallecidos en accidentes de tráfico durante el mismo período.

¿Qué sucede en el cuerpo durante los desmayos por calor?

El síncope por calor, también conocido como lipotimia veraniega, comienza de forma insidiosa con síntomas como mareos, visión borrosa y, en cuestión de segundos, una desconexión total de la consciencia. Comprender qué ocurre en el organismo es fundamental para reconocer estas situaciones de riesgo.

Según la Sociedad Europea de Cardiología, el síncope se define como una pérdida transitoria de consciencia provocada por una reducción significativa del flujo sanguíneo cerebral durante breves instantes. Este fenómeno no surge de la nada, sino que responde a mecanismos fisiológicos específicos activados por las condiciones ambientales.

El mecanismo de refrigeración del cuerpo

Cuando nos exponemos a temperaturas elevadas, el cuerpo activa su sistema de refrigeración natural mediante la dilatación de los vasos sanguíneos. Este proceso tiene como objetivo transferir el calor corporal hacia la superficie de la piel para disiparlo al ambiente. Es por ello que las personas adquieren una coloración más rojiza durante el calor intenso y experimentan debilidad generalizada causada por la caída de la presión arterial.

Sin embargo, este mecanismo defensivo genera una situación de desequilibrio en la distribución sanguínea. Los vasos periféricos se expanden ampliamente para liberar calor, pero esta dilatación excesiva reduce el volumen sanguíneo disponible para otras áreas críticas del cuerpo.

El fenómeno del secuestro sanguíneo

Si a la vasodilatación causada por el calor se suma la permanencia prolongada de pie sin movimiento o la deshidratación, ocurre un fenómeno conocido como secuestro sanguíneo. En esta situación, la sangre tiende a acumularse en las extremidades inferiores por efecto de la gravedad. El corazón enfrenta dificultades para bombear sangre hacia los niveles superiores del cuerpo, privando al cerebro de oxígeno y nutrientes de manera temporal.

Como respuesta a esta privación, el sistema nervioso central activa un mecanismo de emergencia: el desmayo. Al caer la persona al suelo, la posición horizontal elimina la influencia de la gravedad, permitiendo que el flujo sanguíneo retorne al cerebro y la consciencia se recupere rápidamente en la mayoría de casos.

Diferenciación de problemas relacionados con el calor

Es fundamental distinguir entre tres condiciones diferentes que pueden ocurrir durante períodos de calor extremo:

Síncope por calor

Consiste en un desmayo breve ocasionado por el secuestro de sangre en las extremidades debido a la vasodilatación combinada con deshidratación. Generalmente no produce secuelas graves si la recuperación es rápida y no hay contusiones significativas durante la caída.

Agotamiento por calor

Representa un cuadro sistémico que se desarrolla cuando el cuerpo pierde grandes cantidades de líquido a través del sudor. Se caracteriza por debilidad extrema, náuseas, cefalea intensa y piel profusamente sudorosa. La diferencia principal con el síncope es que no hay alteración grave a nivel neurológico durante este proceso.

Golpe de calor

Constituye una emergencia médica vital que pone en peligro la vida. En este caso, el termostato corporal colapsa completamente, la temperatura central alcanza o supera los 40 °C y aparecen disfunciones graves del sistema nervioso central con manifestaciones como delirios, convulsiones e incluso coma. Esta condición requiere intervención médica inmediata.

Factores de riesgo que aumentan la vulnerabilidad

Múltiples factores predisponen a las personas a experimentar estos episodios durante el verano. Las comidas abundantes representan un riesgo específico porque el organismo redirige grandes volúmenes de flujo sanguíneo hacia el sistema digestivo para procesar los alimentos. Con los vasos ya dilatados por el calor, el cerebro experimenta un margen muy estrecho de suministro sanguíneo disponible. Una actividad física moderada posterior a una comida copiosa puede derivar en mareos o desmayos, razón por la cual se recomienda privilegiar comidas ligeras durante el verano.

La edad constituye otro factor determinante. Las personas mayores de 65 años presentan mayor vulnerabilidad ante estas condiciones médicas. El envejecimiento atenúa el reflejo de la sed y ralentiza la respuesta vasomotora corporal, lo que provoca deshidratación progresiva sin que la persona sienta la necesidad de beber líquidos.

Medidas preventivas fundamentales

Para evitar llegar a situaciones críticas, es imprescindible mantener una hidratación adecuada a lo largo de todo el día. En el caso de personas vulnerables, especialmente adultos mayores, es recomendable beber agua regularmente incluso cuando no sientan sed, ya que el mecanismo de percepción de la sed se encuentra atenuado.

Además, conviene evitar la exposición durante las horas críticas del día cuando las temperaturas alcanzan su máxima intensidad, típicamente entre las 12:00 y las 17:00 horas. Mantener una alimentación ligera durante los períodos de calor intenso reduce la carga sobre el sistema digestivo y cardiovascular, permitiendo que el organismo maneje más eficientemente la termorregulación sin comprometer el suministro sanguíneo cerebral.

Relacionados