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Lluvia radiactiva de supernovas afecta la Tierra hace 100 millones de años

Investigadores alemanes descubren que la Tierra recibe lluvia radiactiva hace más de 100 millones de años por fusión de estrellas de neutrones. Análisis de cort...

Lluvia radiactiva de supernovas afecta la Tierra hace 100 millones de años
Fuente: xataka.com/espacio/cientificos-alemanes-han-descubierto-que-tierra-lleva-100-millones-anos-recibiendo-lluvia-radiactiva-violento-beso-dos-supernovas

Un descubrimiento fascinante en las profundidades marinas

La lluvia radiactiva de supernovas ha impactado nuestro planeta durante períodos extraordinariamente largos. Investigadores de instituciones científicas alemanas han revelado mediante análisis químicos detallados que la Tierra ha estado recibiendo material radiactivo proveniente del espacio exterior durante más de cien millones de años, resultado de un cataclismo cósmico monumental: la colisión de dos estrellas de neutrones.

En las profundidades del océano Pacífico, específicamente a casi cinco mil metros bajo la superficie marina, existe un depósito natural de plutonio radiactivo que solo podría haberse formado en el espacio exterior. Este hallazgo ha revolucionado nuestra comprensión sobre los eventos cósmicos que afectan directamente a nuestro planeta.

Entendiendo los isótopos radiactivos clave

El plutonio-244 constituye un elemento fundamental en este descubrimiento científico. A diferencia del plutonio-239, que puede generarse naturalmente en procesos geológicos terrestres en cantidades mínimas, el plutonio-244 no existe de forma natural en la corteza terrestre. Se trata del isótopo más pesado conocido de este elemento químico, caracterizado por contener una cantidad superior de neutrones en su núcleo atómico.

La formación del plutonio-244 ocurre exclusivamente bajo condiciones cósmicas extremas, específicamente durante el proceso r, donde átomos más ligeros absorben rápidamente neutrones en su núcleo. Este fenómeno ocurre principalmente en eventos de alta energía gravitacional conocidos como kilonovas, explosiones titánicas resultantes de la fusión de dos estrellas de neutrones colapsadas.

Durante estos eventos cataclísmicos, simultáneamente se forma curio-247, otro isótopo radiactivo de gran importancia. Los investigadores alemanes analizaron los niveles de ambos elementos para establecer una cronología precisa del evento original que generó la lluvia radiactiva de supernovas que continúa afectando a nuestro planeta.

La corteza oceánica como archivo histórico

La corteza de ferromanganeso representa una sección única del fondo marino que funciona como un registro químico perfecto de la historia planetaria. Esta capa se forma cuando metales disueltos en agua salada, principalmente hierro y manganeso, se depositan y solidifican gradualmente sobre el lecho oceánico. El proceso ocurre con una velocidad extraordinariamente lenta, acumulándose entre uno y diez milímetros adicionales cada millón de años.

Lo particularmente valioso de esta corteza radica en que no contiene únicamente hierro y manganeso. Todas las sustancias que caen al océano quedan depositadas en estas capas, creando una fotografía química completa de los eventos que han influido en nuestro planeta. Esta característica permitió a los científicos germanos analizar muestras extraídas décadas atrás con nuevas técnicas analíticas más precisas.

El análisis revolucionario de una muestra antigua

En mil novecientos setenta y seis, investigadores extrajeron una muestra de corteza de ferromanganeso a una profundidad extraordinaria de cuatro mil ochocientos treinta metros bajo el océano. Este núcleo de sedimento marino ya había sido examinado previamente, revelando hallazgos sorprendentes que desafiaban interpretaciones anteriores. Además del plutonio interestelar, se detectó hierro-60, otro radioisótopo asociado directamente con explosiones de supernovas.

El hierro-60 presenta características radioactivas particulares: posee una vida media relativamente breve de dos millones seiscientos mil años. Este parámetro significa que cada período de dos millones seiscientos mil años, la mitad de los átomos iniciales de este isótopo se desintegra. Investigadores previos concluyeron erróneamente que la kilonova cósmica que causó la lluvia radiactiva de supernovas había ocurrido únicamente hace tres millones de años. Sin embargo, el nuevo análisis sistemático refutó completamente esta hipótesis temporal.

El curio-247 como indicador temporal definitivo

El curio-247 emergió como el elemento crucial para determinar la cronología exacta. Cuando se forman supernovas mediante la fusión de estrellas de neutrones, la creación de plutonio-244 siempre acompaña a la formación de curio-247. Estos isótopos presentan diferencias significativas en sus vidas medias: el plutonio-244 requiere ochenta y uno millones de años para que su cantidad se reduzca a la mitad, mientras que el curio-247 necesita solamente quince millones seiscientos mil años.

El análisis meticuloso de la muestra de corteza marina reveló una ausencia total de curio-247. Este hallazgo posee implicaciones chronológicas inmensas: si no existe curio detectable, el isótopo debe haberse desintegrado completamente, lo que demuestra que el evento cósmico ocurrió hace más de cien millones de años. Sin embargo, la presencia abundante de plutonio-244 indica que el evento no sucedió hace mil millones de años, permitiendo establecer un rango temporal preciso para la lluvia radiactiva de supernovas.

La lluvia radiactiva continúa en la actualidad

Un descubrimiento particularmente significativo revela que la lluvia radiactiva de supernovas no ha cesado desde el evento original. El plutonio continúa depositándose uniformemente en las capas sedimentarias más recientes de la corteza de ferromanganeso, indicando que el material radiactivo sigue llegando a nuestro planeta. En términos astronómicos, esta lluvia continua representa un fenómeno prácticamente contemporáneo, aún activo en los tiempos modernos.

Orígenes distintos del hierro radiactivo

La presencia de hierro-60 en la muestra oceánica requiere una explicación diferenciada, dado que posee una vida media inferior a la del curio-247. Los investigadores determinaron que el hierro-60 proviene de eventos cósmicos distintos a la kilonova que generó el plutonio radiactivo. Los patrones de variación en los niveles de hierro-60 no coinciden con las fluctuaciones de plutonio-244, confirmando fuentes cósmicas separadas para estos radioisótopos. Este descubrimiento añade complejidad fascinante al panorama de influencias cósmicas que han moldeado nuestro planeta.

Implicaciones para la vida terrestre

Los científicos alemanes especulan que el cataclismo cósmico responsable de esta lluvia radiactiva de supernovas debe haber sido de magnitud extraordinaria. Tales eventos podrían haber ejercido influencias significativas sobre la evolución y desarrollo de la vida en nuestro planeta. Las explosiones de energía liberadas durante la fusión de estrellas de neutrones generan condiciones extremas que podrían haber alterado el ambiente terrestre. Sin embargo, determinar el alcance exacto de estos impactos biológicos requiere investigaciones futuras adicionales y análisis comparativos con registros paleontológicos más extensos.

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